lunes, 18 de marzo de 2013

NUEVAS REVELACIONES SOBRE LA "EJEMPLARIDAD" DEL MONARCA



Poco a poco vamos enterándonos de que quien predicaba no hace tanto una "actitud ejemplar" es quien menos legitimado estaba para dar lecciones de moral a nadie.

En primer lugar, parece que su "amiga entrañable" Corinna zu Sayn-Wittgenstein lo era de todos, dado que ha residido en un palacete madrileño propiedad de Patrimonio Nacional (a uno le viene a la cabeza la película de Berlanga) y ha dispuesto de escolta oficial, todo ello con cargo al erario público. El monarca, en la mejor tradición borbónica, ha tomado el país por su cortijo particular, y actúa con la desvergüenza que le da saberse impune. Un ejemplo es, pero de crápula.

Por otra parte, nuevos correos de Diego Torres (esas "bombas atómicas" cuyo estallido va dosificando según la estrategia de su defensa) prueban que Urdangarín pidió al rey que mediara ante la firma Louis Vuitton (LVMH) para obtener su patrocinio en el Valencia Summit, lo que hizo el monarca consiguiendo 100.000 €. No acaban aquí las "irregularidades": José Manuel Moreno, conde de Fontao y abogado del Rey (¿para qué lo querrá, siendo el monarca inimputable?) asesoró al Duque de Palma para liquidar una sociedad y borrar su rastro ocultándola tras otra nueva con el mismo capital.

Finalmente, anteayer salió a la luz el real "sablazo" propinado por Su Majestad a una veintena de empresarios y sociedades (incluídas Caja Madrid y La Caixa) que aportaron 21 millones de euros a una Sociedad de Infraestructuras Hispano-Saudí -con sede en la Isla de Guernsey, paraíso fiscal favorito de los empresarios españoles- que nunca llegó a construir nada por el absoluto desinterés de la parte árabe, perdiendo los asociados el dinero, que la sociedad Energy & Infrastructure GP Limited, fiduiciaria de la liquidación, se embolsó en concepto de "gastos de gestión". Una estafa de manual, con la infaltable Corinna captando la financiación y el Rey "convenciendo" a la otra parte, ... hasta que quedó claro que ésta no se iba a dejar convencer de nada. Al final, los empresarios que picaron el anzuelo no sólo aceptaron haber perdido "su" dinero -la aportación de las Cajas era dinero de los clientes-, sino que incluso aceptaron pagar un 0´85 % de las cantidades inicialmente comprometidas como parte de la "cancelación" del "negocio". El escándalo, dado a conocer por Jesús Cacho, es de una gravedad tal que empieza a resultar más que dudosa la pervivencia de la monarquía.

El único candidato a ejemplar que queda entre esta tropa debe ser el gato.

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