domingo, 3 de marzo de 2013

EL PSOE YA NO ENGAÑA A NADIE


El mal llamado “consenso del 78” (basado en desarmar a la izquierda revolucionaria tanto teórica, política e incluso militarmente para garantizar el sistema capitalista al servicio de EEUU) no da más de sí para la burguesía española y sus marcas oficiales PP-PSOE. Estas marcas gestoras de los intereses de la gran banca, las multinacionales y, en definitiva los ricos están profundamente desgastadas. El bipartidismo da sus últimas boqueadas, pero una mayoría absoluta como la del hipócrita Rajoy no es como para desaprovecharla.

Alguno podrá haberse caído del guindo después de la vergonzosa y pactada actuación en el Debate sobre el Estado de la Nación de un Rubalcaba que, teniendo tan fácil recriminar al gobierno su falta de legitimidad tras haber traicionado todos y cada uno de sus compromisos electorales, su nivel de corrupción y su servilismo ante los poderes financieros, representó a la perfección el papel de orador acobardado y sin recursos, ése en el que no le veíamos quienes sabemos de su maquiavelismo. Sencillamente, quien manda ha ordenado que el PP prosiga desmantelando el estado del bienestar y que mientras cumpla con ese cometido no será relevado. ¿Qué es el PSOE al fin y al cabo? ¿La inexistente izquierda? Treinta y siete años bastan para saber que el PSOE es la cara B de la élite.

En el Congreso de Suresnes de 1974 es sabido que el PSOE, financiado multimillonariamente por Carlos Andrés Pérez y Willy Brandt, renunció -en la práctica lo había hecho por lo menos desde los años ’20- a cualquier perspectiva o análisis marxista de la realidad. Se necesitaban unas siglas para hacer el engaño masivo bajo una ideología histórica, el socialismo, que era una esperanza para las grandes masas de la población (3). Así fueron pasando del famoso chiste de Felipe González “hay que ser socialista antes que marxista” al no menos descojonante “hay que ser español antes que socialista” de José Bono. Y mientras todo esto pasaba, la OTAN y la UE imperialistas invadían Yugoslavia, Afganistán, Líbano, Libia, privatizaban toda la industria, practicaban el terrorismo de Estado contra la izquierda, aplicaban las reformas laborales más regresivas de la historia, reducían el derecho a paro, amparaban las ETT’s, aprobaban la privatización de la Sanidad con la ley 15/97, reprimían a los trabajadores en las calles, criminalizaban a los luchadores, indultaban a torturadores confesos y un larguísimo etcétera que daría para una enciclopedia del esperpento de la socialdemocracia.

Tal como declara Alfredo Grimaldos en su libro ‘La CIA en España’: “Aquí es clave sobre todo la refundación del PSOE. El Partido Socialista histórico ya no representaba a nadie, no contaba con peso sobre lo que se estaba cociendo aquí, ni en la lucha antifranquista cotidiana. Tenía mucho más protagonismo el comunismo tradicional, el PCE, y movimientos anarquistas por otro lado. En el Congreso de Suresnes, en 1974, lo que hacen es reinventarse un partido aprovechando unas siglas históricas. El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política lo pone fundamentalmente el partido socialdemócrata alemán, que canaliza también dinero de la CIA. Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español, el SECED, toman contacto con el PSOE. E incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. Y el militar José Faura, que acompañó a González, pasa a ser jefe del Estado Mayor del Ejército en el ‘94, con González ya en el poder.”

(Fuente: http://www.diario-octubre.com/)

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