lunes, 25 de febrero de 2013

LA "GRÂNDOLADA", OTRO ORIGINAL -Y MUSICAL- MODO DE PROTESTA




El viernes 15 de febrero un grupo de asistentes, miembros de la activa asociación "Que se lixe a troika" ("Que le den a la troika") interrumpió el discurso del primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, entonando en pleno Parlamento la emblemática canción "Grandola, Vila Morena". Dicha tonada, compuesta por José "Zeca" Alfonso, fue, al ser emitida por la radio la madrugada del 24 de abril de 1974, la señal para el incruento alzamiento que acabó con la dictadura de Salazar en el país vecino, lo que se dio en llamar la "Revolución de los claveles". Y es que una revolución sin canciones ni es revolución ni es nada.



Desde entonces, son varios los ministros del gobierno conservadador luso que han visto interrumpidas sus intervenciones públicas por el coro de los descontentos entonando armoniosamente la canción, sin insultos, pitadas ni gritos. El mismo Passos Coelho llegó a reconocer que el boicot que sufrió su discurso parlamentario fue "el mejor modo de ser interrumpido". Bastante civilizado es que el hastío ciudadano se exprese tan melodiosamente, cuando las medidas de austeridad ahogan a nuestros vecinos del oeste.



¿Y nosotros?, pregunto yo, tan dispares y anárquicos, ¿qué canción tenemos para expresar nuestro anhelo de justicia social, nuestra indignación y nuestro deseo de cambio? Como Portugal, también vivimos una larga noche de privación de libertades y derechos, y recibimos en los setenta una promesa de libertad que al cabo de cuatro décadas parece una sangrante burla, con un Jefe de Estado que es el mismo que durante siete semanas (a partir del 9 de julio de 1974, el año de la Revolución de los Claveles) le hizo una suplencia en tal función al dictador enfermo, con una oligarquía bancaria y empresarial que, tras de las apariencias meramente formales de una ilusoria soberanía popular, sigue llevando con fuerza el timón y comprando políticos al por mayor -entiendase, partidos políticos enteros- para que legislen de acuerdo con sus intereses, y con la evidencia cada vez mayor de haber sido vendidos a los mercados internacionales. ¿Al son de qué canción vamos a reclamar verdadera democracia? ¿De la salaz letra popular del himno nacional ("Chirla, chirla, ..."), tan dada a connotaciones? ¿Del hermoso y simbólico "l´Estaca" que cantaba Lluis Llach, por desgracia -e ingratitud- tan olvidado hoy como sus compañeros de generación Paco Ibañez, Luis Pastor o su compadre Sisa?

No soy muy original si mi propuesta es la de la canción que ilustra el último video que acompaña esta entrada, dado que fue coreada en la manifestación del sabado en Madrid. Con ella va mi homenaje al más estrafalario y entrañable diputado de esta Segunda Restauración que se nos ha vendido como Transición, su autor, el "chuntero" José Antonio Labordeta. Si no nos damos prisa harán de esta canción el himno de Aragón, y se perderá la hermosa oportunidad de que nos represente a todos. Un hombre que llevaba este país en la mochila merece ser honrado por todo él.

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