martes, 26 de febrero de 2013

¿ES ESTA LA MAYOR MAMARRACHADA PERPETRADA POR UN POLÍTICO EN ESTA LEGISLATURA?


Si no lo es, me gustaría que algún lector me hiciera saber cuál supera el listón que tan alto coloca este sujeto. El tipo, aparentemente humano y evidentemente capaz de comunicación lingüística -sin sustancia, pero lingüística- es Carlos Fabra, papá de la inefable Andrea, a quien no debió corregir lo suficiente cuando decía palabrotas de niña. Helo aquí, entrañable y afectuoso con sus nietos, a los que muestra orgulloso el aeropuerto de Castellón que ha promovido ("el aeropuerto del abuelo", se ufana ante los chiquillos), aeropuerto que ha supuesto un faraónico y prohibitivo gasto para las arcas públicas (150 millones de €), pero que solo critican los que no han entendido su visión: no es un aeropuerto para aviones, sino para personas, un aeropuerto por cuyas pistas asfaltadas pueden pasear los ancianos sin el estrés de esquivar al Boeing 767 que busca despegar, pistas que son avenidas acogedoras para el tráfico peatonal como su construcción lo ha sido para el tráfico de influencias. Fabra es un Julio Verne, un Nicola Tesla, un visionario, un pionero que a cambio de un despilfarro más en un país que es un auténtico festival del esperpento piensa en los ciudadanos, ... a los que, evidentemente, toma por imbéciles.

Nene de pixelado rostro, más te vale que te guste el aeropuerto, porque lo vas a pagar con tu sudor y tu esfuerzo, como lo harán tus hijos y los hijos de tus hijos, y los de todos tus amiguitos, durante mucho, mucho tiempo.



Y, ya que Carles Fabra (que rima con cabra, especimen mucho más racional) ha ideado el aeropuerto para pasear, sugiero a las autoridades que consideren otras iniciativas constructivo-delirantes que puedan reactivar la verbena del ladrillo y alimentar la voraz digestión de las hormigoneras:

- Un acelerador de partículas para jugar a producir eco.

- El parque eólico para usarlo de ventilador rural.

- Un paseo marítimo en el desierto, desde el que contemplar el pausado oleaje de la arena.

- Un rascacielos homenaje a Duchamp, ocupado solo por urinarios.

- Una reproducción del Titanic a tamaño natural, que repita la travesía original de 1912, y a la que se invitaría a todos los integrantes del parlamento, familia real, presidentes autonómicos y a altas dignidades políticas, religiosas, sindicales y taurinas.

Se admiten sugerencias para nuevos proyectos.

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