lunes, 7 de enero de 2013

"LA NOCHE MÁS OSCURA", ÉSA EN QUE LA VERDAD NO RESPLANDECE


Al fin puedo hablar con conocimiento de causa del panfleto que ha filmado Kathryn Bigelow sobre la caza y ejecución sumarísima de alguno de los dobles de Osama Bin Laden.

Y debo puntualizar que con el concepto "panfleto" solo pretendo calificar el aspecto ideológico del asunto, dado que el cinematográfico no deja de ser -justo es reconocerlo- sobresaliente.

El metraje de la película da lo que promete: entretenimiento, emociones, tensión y la consabida ensalada de tiros y explosiones fuertemente aliñada. El esteticismo de la autora de "Le llaman Bodhi", "Días extraños" y "En tierra hostil" da para adornar esto y más. Es la digestión del guiso la que se hace sumamente difícil, cuando a uno le da por usar la cabeza para pensar y se da cuenta de que ha asistido a una apología de la tortura, la venganza y la mentira oficial de dimensiones faraónicas. La ex-señora de James Cameron le hace un inmenso favor a las pretensiones de E.E.U.U. de seguir siendo el "sheriff" justiciero del planeta (supongo que ya se lo devolverán en la noche de los "Oscar"), mientras que no le hace el menor servicio a la verdad (remito a los lectores a esta entrada del blog).

Lo que se nos cuenta es una esforzada justificación de lo injustificable, que no es ya aquel "Cuando la leyenda supera a los hechos, nosotros contamos la leyenda" de "El hombre que mató a Liberty Valance" (John Ford, 1962), es que aquí la leyenda tergiversa los hechos hasta suplantar la realidad. Habrá quien duerma tranquilo creyendo que su ejército perseguirá a los malos hasta donde haga falta, pero creerse ese cuento no es propio de adultos bien informados.

También la épica "Exodo" (Otto Preminger, 1960) era una magnífica película y un torticero relato histórico, contándonos la creación de Israel como si de una gesta heroica se tratara, y no de la usurpación que en realidad fue. El cine sigue siendo un mecanismo de propaganda eficacísimo. Por algo siempre les ha gustado a los dictadores: Hitler tuvo a Leni Rifenstal, Stalin a Eisenstein, Mussolini (creador de Cinecittà) a Alessandro Blasetti, y Franco (patriotero guionista racial) a, ejem, José Luis Sáez de Heredia.

Obama tiene a la Bigelow como propagandista cualificada, aunque ésta, en aras de no resultar excesivamente maniquea, solo hace aparecer la imagen del presidente en un televisor negando en una entrevista la existencia de las torturas ("interrogatorios coercitivos", en lenguaje políticamente correcto) que se nos han metido por los ojos desde los primeros minutos. Bueno, en esta época cínica hasta sus partidarios aceptan que los políticos mientan. Al parecer, lo que cuenta al final es que "el sistema" funcione, y si no puede evitar la pérdida de vidas inocentes, las vengue con creces. El fin no santifica -proclama este panfleto-, pero justifica los medios. El presidente deseado no ha cerrado Guantánamo, ha prorrogado el programa de espionaje a ciudadanos extranjeros, ampliándolo además a norteamericanos, y ha blindado la financiación del Pentágono en previsión del "abismo fiscal" del que volveremos a hablar antes de dos meses, pero puede presumir de liquidar a los malvados.

Tampoco deja de resultar sospechosa la polémica acerca de si el guión de la película se ha beneficiado de información confidencial por parte de la administración Obama. La insistencia de la CIA, por boca de su director (al que James Gandolfini interpreta aquí con su solvencia habitual) en que se trata de una dramatización, y no de un reflejo realista de los hechos, solo puede mover a la arcada o a la carcajada. Aquí no es que haya licencias artísticas, es que los hechos que se nos cuentan son más falsos que el peluquín que luce Mark Strong. Dado lo que sabemos, la caza de Bin Laden sólo podía dar lugar a una película (o a un video-juego) de zombies. Eso sí, dentro de dicho infra-género, esta película resulta la indiscutible obra maestra.

7 comentarios:

  1. Aunque la historia fuera cierta, que obviamente no lo es, la imagen que se da del gobierno USA es lamentable.

    Dado que un país democratico, juzga civilizadamente a sus reos. Estados unidos se los carga, como si fuera la Mafia o un clan gitano. Es la barbarie de una dictadura con los valores del salvaje Oeste.

    Si a eso le añadimos al cocktail, el hecho de que en vez de Bin laden, seguramente era un traficante de drogas o algo similar, se llega a unos niveles de depravación dificilmente explicables.

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  2. Completamente de acuerdo con tu comentario, con el agravante de que nos "venden" al resto del mundo esta versión de comic malo, con pérfidos villanos orientales y héroes de pacotilla obsesionados con servir a su país, y la gente se traga la carnaza. Frente a esta propaganda, que haría enrojecer de vergüenza a los creadores de -por ejemplo- "Roberto Alcázar y Pedrín", cuesta transmitir valores positivos ("La violencia no es la solución, la violencia es el problema", repito constantemente a mis alumnos).

    El colmo es la imagen comprensiva y justificatoria de ese despreciable torturador "quemado" que necesita hacer cosas normales y tomarse unas vacaciones, absorbido como está por su sádica profesión, y que encima cuida de unos simpáticos monos en la base militar. En fin, el film más despreciable que me he echado a los ojos en mucho tiempo.

    Gracias por el comentario.

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  3. Hay 2 detalles importantes en esa peli. El torturador "quemado" es un personaje dificil de creer. Dado que al torturador profesional , un psicópata que disfruta de su trabajo, no necesitaría vacaciones. Ya que está en la gloria.

    Y en cuanto a la protagonista, una persona que no tiene ni vida, que actúa como una enferma mental durante toda la película, en todo momento parece comportarse como si la hubieran matado a algún familiar en el 11S. Su motivación parece ser que es la Madre Patria. Es una fanática. Saludos.

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  4. 'La noche más oscura' me ha dejado desconcertado. La peli se ve bien pero tras todo lo escuchado resulta decepcionante, dubitativa, irreal? Bigelow nos pretende convencer de un acontecimiento, basado en una gran mentira, de primera con una historia de tercer orden. Van a intentar borrar 'la gran mentira americana', con una mera demostración de fe sobre una cuestión de suerte, de meras estadísticas? Un saludo!

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  5. Sobre la película, hay quien dice que es apología de la tortura y hay quien dice lo contrario, mientras que otros aseguran que no es ni lo uno ni lo otro, sino que lo dejan a la libre interpretación de cada cual. Esto último, me parece tan terrible como la propia justificación de la tortura, ya que ante esta, no caben medias tintas, es decir que o se esta a favor, o se está en contra.

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  6. También es posible que la película nos quiera decir que al que matarón no fúe Bin Laden, y que este estaba muerto desde hacía años. Recordemos dos escenas de la película: Una cuando el jefe de la protagonista le dice a ella: "Me importa una mierda Bin Laden; puede llevar muerto años". Después, cuando han matado al que creen que es Bin Laden, la mujer del muerto dice el nombre de otra persona en árabe, que ni se parece a "Bin Laden", y los del grupo de operaciones especiales dicen: "dice que no es Bin Laden". Al final de la película, no hay euforia de la protagonista, sino silencio y llanto en solitario. De haber sido Bin Laden...¿no lo hubieran celebrado con "Champagne" y caviar?

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  7. La verdad es que es una interpretación que no acabo de ver clara. Cuando el jefe dice que Bin Laden puede estar muerto el guión contrapone la apatía del burócrata a la pasión de la caza que mueve a Maya. Creo que solo se trata de mostrarnos su total entrega a su causa. Es por eso que al final se sume en el abatimiento: ha alcanzado lo que ha sido la única meta de su vida durante años, y solo entonces aparece claro lo vacía que está, sin asideros ni objetivo ya.

    En cuanto a la escena que citas en la casa de Abbottabad, la verdad es que no consigo recordarla.

    Un saludo, y gracias por comentar.

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