jueves, 31 de enero de 2013

"IGUALES ANTE LA LEY", UN REGIO EMBUSTE



Los españolitos de a pie seguimos asistiendo perplejos a un culebrón que es de todo menos aburrido: el progresivo desvelamiento de a qué nivel llegaba la implicación de la Familia Real en la trama de Nóos, esa "sociedad sin ánimo de lucro" (sarcasmo nº 1) con la que se lucraron Iñaki Urdangarín y una nutrida compañía. Todos los miembros -menos uno- de la junta directiva de dicha sociedad, Urdangarin como presidente, Diego Torrres, vicepresidente, Miguel Tejeiro como secretario, Carlos García Revenga, tesorero y Cristina de Borbón como vocal han sido imputados por el juez. ¿La excepción? la única integrante de sangre real (sarcasmo nº 2). En la infanta Cristina de Borbón "sin pecado concebida" resplandece tan obvia inocencia que el juez ni siquiera la ha llamado a declarar, preservándola así de un estigma social que dejaría en sarpullido los de Santa Teresa de Ávila. En este país el que la hace la paga ... si es plebeyo, dado que, cuando se tiene ADN borbónico, ellos lo hacen y lo paga la ciudadanía.

Fue el 8 de marzo del pasado año cuando el juez Castro, instructor del caso, desestimó la peregrina idea de inculpar a la enamorada benjamina de la Familia Real, esa Friné que disfrutaba de un tren de vida pasmoso pero que, como las "mammas" de la mafia siciliana, recibía y gastaba el dinero corrupto sin preguntarse nunca por su turbio origen. ¿Nunca? Los correos desvelados a lo largo de este último año no solo desmontan la idea de que fuera ajena a ese origen, sino que acreditan la implicación de más féminas vinculadas al Rey (primer gallo del corral hispánico), sin que falte esa divorciada alemana de buen ver que acompaña al Rey por el mundo mientras su legítima rumia sedentaria su comprensible resentimiento.

Al parecer, Diego Torres, el socio de Urdangarín, no ha aceptado la imputación de su mujer cuando a la del ex-balonmanista se la quiere presentar como limpia de polvo y paja, por lo que va dosificando la entrega al juez de unos correos que, afirma, "hundirían a la monarquía" de hacerse públicos en su integridad. Ayer un medio nacional publicó uno de ellos, y su contenido ("Tengo un mensaje que le ha dado el Rey a Cristina para que me lo diga, que le llamará Camps a Pedro para comentarle el tema de la base del Prada y que en principio no habrá problemas y que nos ayudarán a tenerlo...") ha disparado las alarmas de la Zarzuela. Como en un videojuego, hemos llegado a la pantalla en que la acción se desarrolla en Palacio.

"No pienso admitir que mi mujer esté imputada y que no lo esté la infanta Cristina... Pero si cenábamos los matrimonios cada quince días para hablar de cómo iba Nóos... Lo sabía todo y se llevó dinero", ha declarado Torres, amenazando con publicar correos aún más explícitos sobre la implicación de la Casa Real en todo este sucio asunto. El diario "El Mundo" parece haber asumido la primera línea de la defensa de la borbónica prole, acusando a Torres de haber pretendido chantajear a Urdangarín exigiéndole 30 millones de euros a cambio de su silencio, cifra luego rebajada a seis.

Ya veremos por dónde continúa el culebrón, aunque difícilmente la monarquía puede quedar más desacreditada de lo que ya empieza a estarlo incluso ante los ojos del más servil "juancarlista".

Sarcasmo nº 3: ¿Quién se llenaba la boca hace apenas 13 meses diciendo que "todos somos iguales ante la ley"? Como decía mi abuela, "a otro perro con ese hueso".

Los políticos a veces deben dimitir. Y los reyes abdicar. Carlos IV y Fernando VII llegaron a hacerlo dos veces. Así que a Juan Carlos Palito tiene modelos a quienes imitar. Y a un sucesor a quien legar ... el exilio.

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