jueves, 17 de enero de 2013

"EL PÁRAMO", UNA MIRADA DE FRENTE AL HORROR


Colombia: un comando especial de alta montaña compuesto por nueve experimentados soldados es enviado a una base militar, con la que se perdió contacto hace varios días y que se cree fue blanco de un ataque, situada en un desolado páramo rodeado constantemente de una inquietante niebla. Al llegar encuentran un único y misterioso sobreviviente: una mujer -aparentemente muda- emparedada tras de una pared recientemente construida y de supersticiosos conjuros que la hacen parecer o una bruja o una encarnación del mal. Poco a poco el aislamiento, la incapacidad de comunicarse con el exterior y la imposibilidad de huir, socavan la integridad y la cordura de los soldados, enfrentándolos a los fantasmas que llevan consigo y que la situación hace explotar hasta convertirlos en animales furiosos enfrentados a sus miedos y entre sí. ¿Es esa extraña figura femenina la causante de una espiral de paranoia y horror, o un mero catalizador de lo irracional?

Con casi tres años de retraso llega a nuestras pantallas esta coproducción hispano-argentino-colombiana que supera con creces todas las expectativas que me había hecho sobre ella. El cine de terror reciente me aburre y me tengo por alguien que no es fácil de impresionar, pero debo reconocer que este film aparentemente menor (del que Hollywood ya está desarrollando un "remake") me ha desasosegado hasta extremos que no imaginaba. Esperaba o bien una sucesión de sustos efectistas o bien un tratamiento de los personajes que los haría incurrir en una estupidez tras otra al precio de sus vidas, dos tópicos particularmente insufribles del cine de terror y que combinados constituyen el "leit motiv" que vertebra la mayoría del actual. Y sin embargo lo que me he encontrado aquí es una gradación de la tensión que llega a cotas absolutamente alienantes, en la estela de joyas como "Cube" o "La hora del lobo", por citar alguna referencia de esta película absolutamente original, en la que -solo tangencialmente- pueden encontrarse ecos de "La caza" de Saura, "Miedo y deseo", el casi desconocido debut cinematrográfico de Stanley Kubrick, o de "Guerreros", de Daniel Calparsoro.

Decía Truffaut que cierto cine halaga al espectador planteándole enigmas de los que acaba por darle respuestas que le hacen envanecerse intelectualmente (el ejemplo de este proceder sería el de David Lean en "El puente sobre el río Kwai"). Frente a ello, alababa ese otro cine inquietante que nos enfrenta al misterio de la existencia y que nos deja desasistidos frente a lo que desborda nuestra razón y nuestra capacidad de comprensión ("Stalker" o "Solaris", de Tarkowsky, o las alucinantes ficciones de Werner Herzog ejemplificarían esta categoría). Es obvio que este incómodo film se sitúa en las antípodas del cine que halaga al espectador (a mí, sincera y literalmente, me aterró).

Jaime Osorio Márquez, director y co-guionista, apunta al tema central de su deslumbrante e hiperrealista "opera prima": "La existencia de un enemigo único y discernible en los mitos no sólo purga a la sociedad de sus pecados, sino que, a través del miedo, crea una necesidad de control y autoridad, y un conformismo acérrimo dentro del sistema establecido". Un consejo al espectador: que no juzgue el contenido del film por el desfortunado trailer de "YouTube". Y otro a los gestores de los cines Renoir de Madrid: ¡Por Dios, enciendan las luces de la sala al final de la proyección, que bastante susto lleva uno en el cuerpo al acabar como para encima salir a oscuras!


2 comentarios:

  1. Que mala es la peli, no se la recomiendo a nadie.
    Con el acento de los actores no se entiende palabra.

    De lo peor.

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  2. Vaya, querido anónimo, parece que no coincidimos en nuestra apreciación.

    En cuanto al acento, en el cine en que yo la vi tuvieron la precaución de subtitularla.

    Gracias por comentar.

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