domingo, 27 de enero de 2013

EL EXPOLIO DE LAS CAJAS DE AHORROS


La portada del diario El País de fecha 6 de enero de 2013 nos informa de que el Banco de España “miró a otro lado” ante los indicios de delitos en las cajas. Estupendo, ¿Pero sólo el Banco de España o también la prensa comercial y los medios de comunicación? El mirar para otro lado ha sido lo que ha llevado el país a hacer puñetas, no ha sido una repentina y súbita enfermedad que ha fulminado el sistema como un imprevisto ataque al corazón que deja fulminado al más robusto y sano. Todos los mecanismos de control miraron para otro lado en dejación de sus funciones lo que a toro pasado se pueden sacar conclusiones, al igual que la justicia es un cachondeo, el Banco de España es el lobby de la banca (las cajas de ahorro representaban el 50% del sistema bancario del país) está más por responsabilizar de la situación a los altísimos sueldos de los españoles que por supervisar la marcha de las entidades financieras. Nunca mejor dicho No mires la paja en ojo ajeno, si no la viga en el tuyo propio. Claro esta, que los funcionarios inspectores viendo lo que se cocía en las alturas no se quisieran significar denunciando lo que los consejos de administración de las cajas habían tomado como norma al no tener que rendir cuentas a ningún accionista hicieron de su capa un sayo actuando con absoluta libertad, con potestad propia y sin atender consejos ni advertencias. Los políticos, sindicatos, corporaciones locales y la camarilla aposentada en las cajas de ahorro iban a su aire. Siguiente pregunta ¿Quién controla a quien controla? Los mismos que roban figura que son los que vigilan, tanto es así que los ladrones son los que vigilan a la policía. Esto es lo que da de si un sistema corrupto. El Tribunal de Cuentas ¿No tiene nada que ver con todo esto? Quien si tiene la responsabilidad son los auditores de todas estas cajas que se han arruinado súbitamente, de un ejercicio para otro, asegurando una salud de hierro hasta el día antes de declarar que el agujero es tan grande que se ha tragado al auditado. Mentiras sobre mentiras y para tapar el asunto más mentiras. Como subtítulo del citado figura: El supervisor fue “laxo” con las “remuneraciones estratosféricas”. Sorprende incluso la justificación que se da entrecomillando evitando el sinónimo de inmoral y libertino y respecto a las retribuciones evitando el pronunciarse por el robo descarado. ¿Nadie, lo que se dice nadie relaciona las “remuneraciones estroésfericas” con el pago del silencio? Así nos va.

De que demonios sirve un sistema que esta plagado de controles, uno detrás de otro, y todos fallan como una escopeta de feria por lo cual llegamos a la dicotomía generalizada o miran para otro lado en una corrupción que se va de madre o el sistema no sirve ya que cuando detecta el mal ya se ha producido hace años. A buenas horas mangas verdes. Aunque sea por encima aterricemos en el núcleo que ha llevado al desastre. De facto, los impositores de las cajas de ahorros, según sus estatutos, eran los titulares de una parte muy importante de los fondos propios de la entidad. Parece lógico pensar que como titular de una parte alícuota de una caja de ahorros, si esta se reconvierte, aunque sea parcialmente, el capital en acciones tiene derecho a una suscripción preferente. Sin embargo, tal y como se recordará, se toreó a los impositores en la transformación de caja de ahorros a banco comercial. Dicho esto, respecto a la transformación de caja a banco el mal estaba hecho y la ruina ya estaba presente. De lo que se trató fue una cuestión de vestuario: vestir la mona con el fin de eludir responsabilidades y evitar un procedimiento de quiebra, que se realiza vía judicial, y los síndicos pueden proponer la insolvencia punible de los administradores que los llevaría a la cárcel. Solución, casamientos a punta de pistola y hacer la bola más grande para refugiarse en el too big to fail demasiado grande para caer como rollo patarero para cubrir los robos con dinero público. Todo eso fue posible ya que ningún texto legal en vigor define con precisión qué es una caja de ahorros. De esta indefinición se cuidaron, muy mucho, la clase política que las ha controlado: querían parecerse a un banco pero no querían a nadie extraño en el consejo de administración. Según la LORCA, la administración, gestión y representación y control de las cajas se ejecutará en tres organismos: la Asamblea General, el Consejo de Administración, y la Comisión de Control. De los tres, la Asamblea General es el que aúna la representación de todos los sectores que intervienen en la titularidad de la caja y desde donde se ejerce su gobierno efectivo.

La Asamblea General era una fiesta semejante a las Juntas Generales de Accionistas en las entidades bancarias. Los discursos del presidente de la entidad alabando su gestión no tenía límite, todos tenían un nexo en común: este año ha sido bueno y el próximo todavía mejor. Los periodistas acreditados se cuidaban de recoger la buenaventura anunciada y añadir de su cosecha propia lo bien que va todo. En las Asambleas de las cajas de ahorros a la hora de las votaciones se invitaba a los periodistas acreditados a que se marcharan del recito. ¿A nadie le pareció extraño este proceder? ¿Los periodistas no se preguntaban por qué razón no podían estar presentes? Veamos porque, no puede ser un misterio alguna razón debe de haber, la cosa va por aquí. Los distintos grupos que detentaban la titularidad de las cajas: corresponde a los impositores; las corporaciones municipales de cada ámbito; la entidad o entidades fundadoras; y también los empleados. Cabe añadir que, además de la Ley estatal sobre cajas de ahorro, la mayoría de Comunidades Autónomas tienen legislación propia al respecto. Las cajas se ha revelado un recurso fabuloso para llevar a cabo más de una actuación corrupta, otro tanto puede afirmarse de la presencia, casi siempre anecdótica, de la representación de los impositores en los organismos gestores de las cajas de ahorro. Pues lo cierto es que, a pesar que la ley prevé la forma en que deben de llevarse a cabo las elecciones a representantes de los impositores en las asambleas generales, lo cierto es que en la gran mayoría éstos llegan marcados por la escasa transparencia y el anonimato de los candidatos, cuando no ya a la corrupción y al compadreo flagrante. En realidad, los clientes de las cajas casi nunca conocieron –con nombres y apellidos- quiénes eran sus representantes ante la asamblea de la entidad, dónde y a que hora encontrarles para formular sus quejas o indagar al respecto alguna información imparcial sobre los mecanismos de funcionamiento de la caja. Es más, la mayoría de clientes desconocían incluso cuando tenían lugar estos procesos de elección de representantes. Es así porque en la gran mayoría de casos esas personas eran anónimas, manipuladas por los órganos directivos de la caja, con escaso conocimiento de la entidad y sus reglas de juego, y cuya presencia sólo responde al hecho de pagar oscuros favores, lo que hacen con su voto afirmativo, ciego y acrítico, a todo lo que designa la dirección de la cajas de ahorros. Hecha la ley hecha la trampa, en definitiva lo que se pretendía era sustituir los impositores por personal camuflado como tal y hacer lo que les viniera en gana sin extraños a los que dar explicaciones.

(Fuente: http://ataquealpoder.wordpress.com/)

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