sábado, 29 de diciembre de 2012

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN FUERON UN INVENTO BRITÁNICO (1ª parte)


Si bien hoy la BBC se llena la boca hablando de los campos de concentración alemanes, curiosamente, o quizás convenientemente, parece que esta se olvida de un pequeño detalle histórico, el que los campos de concentración son un invento “Made in Britain”.

El Gobierno Británico siempre deseó controlar Sudáfrica por su valor estratégico y económico, razón por la cual intentó a lo largo de la historia defender sus territorios y expandirse en dicho lugar, realizando al mismo tiempo todo tipo de acciones contra la mayor fuerza opositora de la región, los bóers, descendientes de colonos de los Países Bajos, más cercanos y partidarios de Holanda y amigos de Alemania.

Es así que incontables sanciones, bloqueos navales, operaciones encubiertas y, principalmente, guerras, fueron planeadas y ejecutadas por el Reino Unido contra territorios bóer.

La Primer Guerra Anglo-Bóer tendría lugar entre 1880 y 1881, y entre las varias razones de la misma se encontraba el control de los depósitos de diamantes en Kimberley descubiertos 14 años antes de la guerra -descubrimiento que desestabilizó enormemente el balance de la región,-las rutas navales del Cabo, y, sobretodo, eliminar a la república bóer de Transvaal, la cual se había independizado del Reino Unido hacia un poco antes.

La guerra terminaría por motivos económicos y de opinión pública, especialmente tras la paliza recibida a manos de los bóer en Majuba.

Sin embargo, el Reino Unido no se quedaría de brazos cruzados, en especial tras el descubrimiento de oro al sur de Transvaal en 1886.

Así, tras ocho años de haber terminado la primer guerra -que hubiesen sido menos si no fuese porque en el intermedio los Zulu, con armas suministradas por los Bóer, atacaron a los Británicos en una guerra del tipo “todos contra todos”- y luego de una serie de ataques encubiertos, y sabotajes a intentos de mediaciones internacional, como el de la Conferencia de Berlín, desataría una nueva guerra mucho más larga y sangrienta que la anterior. Iniciada “informalmente” con un ataque a Transvaal, hoy conocido como el Jameson Raid, para obligar así a los Bóer a dar el “primer golpe” y dejarlos ante la opinión pública como agresores.

Duraría tres años y el Reino Unido gastaría 200 millones de Libras en el proceso (una cantidad astronómica para la época). Esta guerra sería también recordada como la Última Guerra Imperial Británica, ya que demostraría al Reino Unido como incapaz de eliminar brotes independentistas en sus territorios coloniales. Algo que quedaría como un estigma hasta el día de hoy.

(Fuente: http://www.anfrix.com/)

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