lunes, 17 de diciembre de 2012

CONNECTICUT, DETRÁS DE LA MASACRE


E.E.U.U. es un país donde por cada 100 habitantes existen 89 armas. La Asociación Nacional del Rifle tiene ocho millones de socios. La segunda enmienda de la Constitución permite la posesión de armas de fuego, y su uso -y abuso- forman parte de la tradición de un país esencialmente violento, donde cada cierto tiempo se producen matanzas absolutamente estremecedoras e irracionales, como la ocurrida hace tres dias en el Colegio New Hook de Newtown (Estado de Connecticut), una nueva representación de un guión llevado a la realidad demasiadas veces (Denver, Portland, Columbine, ...) como para creer que son el azar o una tortuosa psicología desequilibrada quienes provocan estas tragedias.

Estos asesinatos en masa refuerzan la intención del presidente de confiscar las armas en manos privadas, una iniciativa que podría ser la justificación para instaurar la Ley Marcial (es decir, nos hallaríamos ante un nuevo exponente del principio de ingeniería social PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN). Esta medida dejaría todos los ases en la mano del Ejecutivo cuando el colapso de la economía estadounidense provoque el pánico y una contestación social imprevisible, algo para lo que las fuerzas de seguridad y el ejército llevan años preparándose. La confiscación será exigida desde la calle, y no aparecerá como una imposición federal, lo que hará más fácil su aplicación.

El "modus operandi" del asesino, Adam Lanza, es el propio de un asesino MK-Ultra programado. Su madre, la primera víctima, de quien se nos ha dicho que era profesora en la escuela donde se produjo la masacre, un dato falso -fue tiroteada en casa y no en la escuela, donde, en un dia lectivo, debería haber estado trabajando-, fue la instructora de su hijo no solo en el uso de las armas, sino que también es su probable programadora.

Lo que no han contado los medios (ni lo harán, obviamente) es que desde 2009 Nancy Champion Lanza trabajaba en un programa de manipulación de la conducta de la CIA, y que la afición de su hijo por los videojuegos formaba parte del adiestramiento desarrollado como parte del programa de armas DARPA. El asesino estaba en tratamiento psicológico, y utilizó armas y munición habituales en el entrenamiento de los agentes de la inteligencia norteamericana. Todo apunta a un nuevo caso de atentado de falsa bandera que busca crear un estado de opinión favorable a las polémicas medidas gubernamentales que vamos a ver aplicar ante el conflicto civil que se avecina.

(Fuente: http://www.rafapal.com/)

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