sábado, 17 de noviembre de 2012

EL APALEAMIENTO DE UN NIÑO EL 14-N PONE EN EVIDENCIA LA HIPOCRESÍA DE LA CLASE POLÍTICA


La imagen del chaval golpeado sin miramientos mientras pasea en compañía de sus padres ha dado ya la vuelta al mundo virtual de Internet, mostrando a las claras la naturaleza totalitaria y represiva de unas supuestas "fuerzas del orden (fascista)" cuya actuación viene siendo amparada desde hace ya demasiado tiempo por la más absoluta impunidad. Ninguna persona de bien puede mirarla sin sentir una oleada de rabia y de indignación. Pero es al evaluar las reacciones que las crudas imágenes han despertado cuando el asco que provocan se eleva a la máxima potencia. En periodo electoral, la humillación y el sadismo sufridos por el chaval se convierten en arma arrojadiza utilizada por esas mafias llamadas "partidos políticos" para arañar un mezquino puñado de votos que perpetúe sus privilegios.

Primero el PP catalán, exigiendo la "depuración de responsabilidades" cuando su partido ha abogado por impedir la captación y difusión de imágenes de las -con frecuencia- abusivas actuaciones policiales, algo sin lo que este caso habría quedado silenciado como tantos otros cuya difusión el gobierno ha impedido. ¿Alguien todavía cree que no existen instrucciones "bajo cuerda" de los antidisturbios en el sentido de amedrentar a los reporteros gráficos y sabotear su labor? Que existen es algo de lo que solo pueden dudar los simples o los cínicos, y que este proceder se aplica con aún mayor rigor a los ciudadanos que utilizan sus cámaras es una evidencia incontestable. Eso sí, si las imágenes captadas sirven para acusar al rival político, bienvenidas sean.

Luego tenemos la desvergüenza de quienes tienen responsabilidad directa en la actuación de estos energúmenos uniformados que enviaron a un niño de trece años al hospital, disculpando cuando no justificando su actuación debido al "estrés que padecen". ¿"Estrés"? Si hicieran un test de drogas a estos pre-homínidos antes de sacarlos a las calles quizá descubrieran que el estrés se lo provocan ciertas sustancias ingeridas o inhaladas que, como el Red Bull, les "dan alas" ... para avasallar a los ciudadanos.

Cinismo en estado químicamente puro: el director de la Policía autonómica catalana, Manuel Prat, ha declarado que abrirá una investigación sobre este incidente "ni intencional ni premeditado”. Estos "incidentes" ocurren cuando se ponen los medios para que ocurran: incumplimiento de la obligación legal de llevar el número de placa bien visible, por ejemplo, lo que permitiría identificar a los autores de los abusos en vez de facilitarles el anonimato. En esto no hay diferencia entre antidisturbios "nacionales" y catalanes, como tampoco en la asunción de responsabilidades: el impresentable responsable de interior de la Generalitat, señor Puig, sigue en su poltrona sintiéndose el "sheriff" implacable del condado.


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