jueves, 29 de noviembre de 2012

AUSTRALIA: PROHIBIDOS LOS ABRAZOS EN LA ESCUELA, ¿A ESTO SE LE LLAMA EDUCACIÓN?


Ya no se trata solo de suprimir las Humanidades. Algunos, con la coartada de no se sabe qué pedagogía, lo que parecen pretender es suprimir la humanidad en el trato. No pudiendo legislar los afectos, pretenden normativizar su expresión. Horkheimer ya lo advirtió: el mundo al que nos conducen sólo acepta lo virtual, un espacio donde el ser humano, desconectado de la realidad, no es más que un pelele dirigido y vacío de emociones. La escuela como vivero de sociópatas. ¿Quién se apunta a la revolución de los abrazos?



La surrealista noticia saltó hace pocos días cuando se conoció que en varios colegios del país estaban castigando a los niños por abrazar a sus amigos en clase. El caso más sonado fue el de Amber, una de las primeras alumnas castigadas por incumplir la nueva normativa.

Los padres y madres del país han puesto el grito en el cielo por este caso. La madre de Amber, Heidi Rome, está solicitando a la escuela una disculpa por una sanción que considera desproporcionada, y ha creado una página en Facebook para recoger firmas de otros padres.

Pero aquí no queda todo porque días después se conocía el caso de una niña de 6 años a la que también habían castigado por abrazar a una compañera cuando entró en clase. Hay que resaltar que la norma “anti-abrazos” se extiende por varios centros del país.

En este sentido, una portavoz del colegio de Amber, Gemma Preston, ha dicho que esta norma se creó por los “padres que se quejaron de que sus hijos volvían heridos por abrazos excesivos“, subraya.

Fi Garde, la madre de la niña de 6 años, se explicaba en una red social: “Somos una familia abrazadora, he tenido que explicarle que una vez que suena la campana ya no puede dar abrazos, por muy alegre que esté su corazón, hasta que salga del colegio. Qué triste”, criticó.

Muchos padres apoyan esta reivindicación y encuentran ridículas las prohibiciones, denunciando que hay escuelas más preocupadas por hacer cumplir esta norma que por los problemas de “acoso escolar”. Entre otras cosas, añaden que la escuela debe ser un lugar amable y acogedor, y que prohibir la expresión física del afecto puede enseñarles a autocensurar sus emociones.

Otros están de acuerdo en que siga existiendo porque estaban cansados de que sus hijos volviesen con rozaduras o moratones por abrazos demasiado efusivos. ¿No sería mejor explicarles algunos límites? ¿Es realmente necesario poner restricciones a la expresividad y al afecto en la escuela?


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