martes, 27 de noviembre de 2012

A EVADIR, QUE SON DOS DÍAS


La gentuza a la que el régimen juancarlista regala dinero público para que "generen" puestos de trabajo o "concedan" préstamos con el mismo fin directamente lo envía a paraísos fiscales para seguir acumulando ganancias sin riesgo alguno. Se trata de un saqueo directo y desvergonzado de la riqueza del país, perpetrado merced a la red de complicidades políticas que los sucesivos gobiernos del PPSOE han tejido y que infectan todo el aparato del Estado al más alto nivel.

Suele decirse de forma coloquial que tenemos los políticos que nos merecemos, y aunque duela aceptarlo, este dicho popular tiene parte de razón. Duele aceptarlo porque viendo las políticas que se están imponiendo o escuchando las declaraciones de algunos miembros del gobierno, cuesta creer que los ciudadanos se merezcan tanta burla y tanto escarnio.

Las declaraciones vertidas por el ministro de Hacienda este pasado miércoles cuando salía de una entrega de premios, son un buen ejemplo de esa burla a los ciudadanos y de una irresponsabilidad política de primer orden. Cristóbal Montoro advirtió, refiriéndose a las supuestas cuentas en Suiza del presidente de Cataluña, Artur Mas, que "aquellos que tienen cuentas en Suiza no declaradas son los que tienen que comparecer, no sólo ante el Congreso, sino ante toda la sociedad". También añadió que "el fraude fiscal no es admisible ni siquiera en términos de discusión pública. ¿Cómo puede ser que haya iniciativas que requieran que el ministro de Hacienda comparezca en el Congreso para explicar lo que está investigando la Agencia Tributaria?. Y concluyó diciendo muy tajante que "quien tiene que comparecer es el que tiene cuentas en Suiza no declaradas".

Muy bien, toda una declaración de principios muy bonita si no fuese porque esas declaraciones son un absoluto ejercicio de incoherencia y cinismo enormes viniendo de quien vienen. Porque este mismo ministro y el gobierno de Rajoy están aplicando todas las medidas necesarias para impedir que los ciudadanos y la Justicia sepamos quiénes tienen cuentas en Suiza y quiénes son los que defraudan a la Hacienda Pública. Este gobierno aprobó una amnistía fiscal para todo aquel capital que retorne a España o esté "oculto" dentro del país quedando exonerado de cualquier penalización o sanción. Es decir, todos aquellos delincuentes y ladrones de guante blanco (grandes empresas, grandes fortunas y Bancos, en un 72%) que hayan cometido fraude fiscal dentro o fuera del país, son perdonados de cualquier delito, y por supuesto tampoco conoceremos sus nombres. Para legalizar su situación sólo tendrán que pagar un tipo especial del 8% para aquellos dividendos o rentas derivadas de ventas de activos, y un 10% en el caso de empresas y personas físicas. Alfombra roja y tabla rasa para los delincuentes millonarios, y endurecimiento del Gódigo Penal para los ciudadanos que salgan a la calle a protestar pacíficamente contra las políticas del gobierno.

Pero no acaba aquí el cinismo del ministro Montoro. El Pleno del Congreso de los Diputados rechazó una moción de ICV que planteaba una serie de iniciativas para, entre otras cosas, "actuar con la máxima contundencia contra las 659 grandes fortunas españolas titulares de cuentas en Suiza sin declarar, llevando ante la justicia todos los supuestos de presunto delito fiscal "sin excepciones" y haciendo públicos sus nombres. ¿Y quién votó en contra? Pues el Partido Popular de Cristóbal Montoro y Rajoy, el PSOE-neoliberal de Rubalcaba, la CIU del ahora acusado de fraude Artur Mas, y el PNV de Urkullu.

Estos partidos son cómplices de los defraudadores, de los grandes delincuentes españoles, y nos deberían explicar por qué los protegen. Es un insulto a los ciudadanos que ahora Cristóbal Montoro se haga el "indignado" y haga esas declaraciones que desbordan cinismo por los cuatro costados. Si la justicia no actúa contra quienes tienen cuentas en Suiza y los ciudadanos no conocemos sus nombres es porque ellos mismos lo están impidiendo. Faltan unos días para las elecciones catalanas, pero la propaganda electoral no puede convertirse en un enorme vertedero en el que se depositen todo tipo de infamias, falacias, y estupideces.

Conociendo la facilidad que tiene el ministro para la sonrisa, y para reirse de todos los ciudadanos ("estos son los presupuestos más sociales de la democracia"), y recordando la letra de un poema de Mario Benedetti al que puso voz Quintín Cabrera, me gustaría preguntarle: ¿De qué se ríe, señor ministro, de qué se ríe?


 

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