martes, 9 de octubre de 2012

SEGÚN UNA ENCUESTA, DOS DE CADA TRES CIUDADANOS SE SIENTEN DECEPCIONADOS CON RAJOY


Su fracaso es nuestro fracaso. ¿Dónde están los ciudadanos?
El sondeo, elaborado por Sigma Dos, muestra el descontento social con las duras medidas y los importantes recortes impuestos por el Ejecutivo que ganó las elecciones el pasado 20 de noviembre.

El 67,8% de los encuestados afirmaron sentirse decepcionados con Rajoy y su equipo debido a lo ocurrido en los últimos 10 meses, mientras que apenas un 27,9% (uno de cada tres, redondeando al alza cual profesor enrrollado) declaró no sentirse defraudado con el Gobierno del Partido Popular (?).

El tercer ciudadano, es de suponer, ha de pertenecer a una de las siguientes categorías:

- Banquero, o sea, que se está beneficiando de la estafa a la ciudadanía.

- Familiar más o menos directo de Rajoy. En este país somos como la mafia: con la familia se está, con razón o sin ella. Sobre todo sin ella, porque si la tuviera no habría más que justificar.

- Psicópata que aún no ha "salido del armario" y se contenta con presenciar las salvajadas que hacen otros psicópatas, estos asociados bajo la denominación genérica de "neoliberales".

- Psicópata que ya ha salido del armario y se ha hecho anti-disturbios, tras superar un test psicotécnico en que tuvo que deducir la tabla del uno y superar algún otro reto agotador a su selecto intelecto. Este goza (y gozará) cual gorrino en lodazal, visto lo que se avecina.

- Agorero (no confundir con "seguidor de la última de Alejandro Amenábar") que ya preveía lo que iba a venir, y ahora se siente feliz de repetir: "Yo ya lo dije".

- Ciudadanos dimisionarios de su condición de tales: votaron a Rajoy y luego les entró la flojera, se amohinaron y ya no paran mientes en el respaldo que con su voto le dieron a esta tropa. Intereconomía en lo televisivo y ABC en lo humorístico contribuyen a mantenerles en su estado de abulia.

- Político, fanático, cavernícola, retro-nostálgico o cualquier otra forma esdrújula de sociopatía.

- Miembro de una alguna secta apocalíptica que ve en la situación actual la confirmación de sus expectativas, y masculla entre dientes (o entre encías desdentadas): "Cuanto peor, ... ¡mejor!".

(En relación con esta secta, puedo confirmar que Dan Brown está preparando su próxima novela sobre la hipótesis de que el linaje perdido de Judas Iscariote pervive entre nosotros mientras machaca a los justos generación tras generación protegido por el "Priorato de Compostela", siendo Marianico "el corto" el último de su sangre. El robo y recuperación del "Códice Calixtino" estarían vinculados a esta sociedad secreta).

- Extravagantes, renegados, idos de la olla, delirantes, bipolares, bichos raros, gente que vive en las nubes pero no nos informa de a qué huelen (las nubes, no ellos).

- Monárquicos, es decir, seguidores de esa incomprensible actitud genuinamente hispánica que consiste en aceptar a un parásito cuando se le aprecia alguna simpatía, campechanía o cualquier cualidad que mueva a reírle las gracias. Hay quien encuentra gracioso a Rajoy. De hecho, hay quien encuentra gracioso hasta a Josef Stalin.

La verdad es que, a la luz de todas estas posibilidades, lo extraño es que solo sean dos de cada tres los que ya se hayan "coscado" del argumento de la película. Y ahí están las encuestas que le conceden la mayoría absoluta a Feijoo en Galicia para hacernos pensar (y, ulteriormente, deprimirnos). ¡País!

¿Uno de cada tres me apoya? ¿Todavía? ¡Están locos estos españoles!


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