miércoles, 31 de octubre de 2012

OPERACIÓN "PAPERCLIP": LA ALIANZA ENTRE EL PENTÁGONO Y LOS NAZIS (2ª parte)


A pesar de las dificultades encontradas al inicio del programa, la operación Paperclip cumple rápidamente sus promesas en varios campos en los que el estado mayor no vacila en colocar a «sus» científicos nazis en puestos clave. El más emblemático es el de la conquista espacial en el que se destaca todo el antiguo equipo de los V2, que dirige prácticamente la totalidad de las investigaciones.

Elevado al rango de prioridad por el presidente John F. Kennedy en 1961, el envío de un hombre a la Luna es directamente confiado a los ingenieros nazis del equipo de Wernher von Braun, quien se convierte en el primer director del Marshall Flight Center, el centro espacial de la NASA en Huntsville.

Arthur Rudolph es nombrado jefe de proyecto para el programa de la nave Saturno V, la que llegaría a la Luna en 1969. Durante la guerra, como jefe de producción en Mittelwerk, Rudolph estuvo especialmente encargado de determinar el número de horas de trabajo que podían realizar los prisioneros procedentes del campo de concentración de Dora.

Finalmente, el ex miembro de las SS, de las SA y de otras dos agrupaciones nazis, Kurt Debus, se convierte en el primer director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral. La colaboración de los tres hombres permite a los Estados Unidos realizar una de las hazañas más espectaculares de su historia ya que, el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pisa la Luna, una verdadera coronación para la cooperación científica entre el partido nazi y el estado mayor norteamericano.


Hubertus Strughold. Científico nazi que experimentó con cobayas humanas, generalmente prisioneros de guerra del campo de Dachau, la resistencia al frío del cuerpo humano.

Sin embargo, no es el único campo en que esta operación da excelentes resultados. A principios de la década de 1950 el ejército de los Estados Unidos lanza un programa destinado a mejorar el conocimiento de la salud de los pilotos y los cuidados a dispensarles en caso de accidente o circunstancias extremas, como el lanzamiento en paracaídas a muy elevada altura. Estas investigaciones son centralizadas en la Escuela de Medicina Aérea de Randolph Field, en Texas, bajo la dirección del general Harry Armstrong.

Varios científicos nazis trabajan junto a él. El más eminente de ellos es Hubertus Strughold, quien, tras haber vivido en los Estados Unidos en el período de entreguerras, se convierte en el responsable del Instituto de la Luftwaffe para la medicina aérea en Berlín. Se trata de un centro siniestro donde científicos han realizado experimentos especialmente atroces con detenidos de los campos de concentración a fin de determinar la resistencia al hielo, a la absorción de agua salada y a la falta de oxígeno. Oficialmente Strughold no habría tenido conocimiento de estos experimentos, sin embargo fueron realizados por sus más cercanos colaboradores:

Siegfried Ruff, responsable de los experimentos de simulación de gran altitud (que volvían completamente locos a los detenidos por la falta de oxígeno) escribió con él un libro sobre salud aérea. Poco faltó para que Ruff también fuera contratado en el marco de Paperclip después de haber sido absuelto milagrosamente en Nuremberg. Aún hoy, el edificio de la US Air Force en San Antonio lleva el nombre de Hubertus Strughold.

El Código de Nuremberg, destinado principalmente a prevenir la reedición de los errores nazis, así como las leyes vigentes en la zona norteamericana de Alemania, que prohibían a los alemanes hacer investigaciones sobre guerra química, no fueron obstáculo alguno para que el gobierno de los Estados Unidos utilizara a los cerebros nazis en el marco de la "guerra fría".

La ultrasecreta base militar de Edgewood Arsenal, en el estado de Maryland, era desde 1922 el principal centro de investigaciones médicas sobre guerra química en los Estados Unidos. Primero para probar los gases creados por los alemanes durante la guerra, y más tarde los métodos de manipulación psicológica, muchos científicos de la operación Paperclip realizaron experimentos en la misma entre 1947 y 1966, con frecuencia de manera demasiado empírica y utilizando los conejillos de Indias que tenían a mano, lo que no mejoró la imagen de Paperclip, incluso entre el personal científico permanente de la base.

Así, el entonces director científico de Edgewood, el Dr. Seymour Silver, comentaba sus trabajos en los siguientes términos: «Su apreciación general tanto en lo referente a la elección de los sujetos como a los experimentos en sí mismos era errónea, muy mala». Ahora bien, en el campo de los gases de combate, de los gases paralizantes y psicotrópicos, tales métodos tuvieron consecuencias humanas terribles.

Uno de los primeros nazis reclutados en la base es Kurt Rahr, segundo asesino nazi buscado en Alemania tanto por delitos comunes como por su apoyo al III Reich. A pesar de un uniforme desfavorable que no lo consideraba digno de confianza y por lo tanto peligroso para la seguridad de los Estados Unidos, la JIOA envía a este especialista de la electrónica de alta frecuencia a Edgewood en septiembre de 1947, pero no le confían trabajos secretos y es demasiado moderado para el gusto de Hans Trurnit, reclutado en 1947 y procedente de la élite científica nazi, que lo acusa de comunista y hace que sea expulsado a Alemania.

Profesor titular en la universidad de Kieldu de 1934 a 1940, Trurnit fue adjunto del profesor Holzlöhner, quien realizó experimentos con prisioneros de Dachau durante la Segunda Guerra Mundial relacionados con el frío.

Sin embargo, el principal triunfo de Edgewood en el marco de Paperclip es el químico Friedrich Hoffmann, uno de los primeros en llegar a la base. Este antiguo candidato rechazado por las SA sintetizaba durante la guerra los gases tóxicos y las toxinas para el laboratorio de química de guerra de la universidad de Würzburg y el Instituto de Investigaciones Técnicas de la Luftwaffe. Una vez en los Estados Unidos, es encargado de crear nuevos trajes de protección y antídotos contra los dos gases más mortales creados por los nazis y que posee la US Army, el Tabun y el Sarín, llevados en grandes cantidades desde Alemania a los arsenales norteamericanos.

Con ayuda de los informes sobre las experiencias realizadas en los campos de concentración y de conejillos de Indias seleccionados entre soldados de la base, voluntarios, pero poco informados sobre la realidad de las experiencias, trata de determinar los efectos de estos gases en el organismo. El protocolo experimental es sumario: se transforma una amplia pieza en cámara de gas, en la misma se sitúan animales y soldados a quienes se les pide que retiren su máscara antigases y respiren dosis de veneno hasta que no puedan soportarlo.

El soldado Don Bowen, después de haber visto agonizar en medio de atroces sufrimientos a todos los animales de la pieza, cuenta: «Mi primer reflejo fue no respirar y, cuando finalmente hice una larga inspiración, el gas me quemó la nariz, la garganta y los labios». Numerosos conejillos de Indias fueron así hospitalizados luego de haber respirado pequeñas dosis de gas mostaza o Tabun.

(Fuente: http://laverdad-esta-oculta.blogspot.com.es/2012/10/operacion-paperclip-la-alianza-del.html)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada