jueves, 27 de septiembre de 2012

UN HÉROE DE NUESTRO CONVULSO TIEMPO



Ocurrió la noche del 25 mientras la policía antidisturbios andaba de caza por los aledaños del Congreso. Un grupo de manifestantes buscó refugio en el bar cafetería Prado, situada en el número 16 del Paseo del mismo nombre. Hasta allí llegó un grupo de policías con ganas de abrir cabezas (algunos no dan para mucho más, dicho sea de paso) e intentaron entrar por las bravas (y me refiero a los modales, no a las patatas). Con lo que no contaban era con que entre sus más que previsibles víctimas y ellos se interpusiera el corpachón de Alberto Casillas, dueño del local, un hombre decidido que bloqueó el paso a los uniformados y, jugándose el tipo, no cedió en su rotunda negativa a que entraran allí, donde las únicas porras seguirían siendo las del desayuno. No solo consiguió impedirles el acceso, librando de la habitual ronda de golpes y detenciones al grupo de manifestantes, sino que les hizo constar su solidaridad con sus reivindicaciones (votante desengañado de Rajoy, valga la redundancia, como es) y, ya que la espera hasta que la situación se calmara iba a ser larga, les invitó a cenar.


Ejemplos como éste son los que nos reconcilian con la humanidad. Desde aquí va el homenaje de este blog a una buena persona que supo estar a la altura de las (difíciles) circunstancias. El autor de estas líneas considera desde este mismo momento la cafetería Prado como bar de cabecera del blog, y el lugar donde parará a tomarse una caña cada vez que sus pasos le lleven por la zona.

Por cierto, que un medio reconocido como "The Guardian" tergiversa torticeramente su gesto al publicar que "pretendía contener a OTROS manifestantes". O nos consideran imbéciles -por lo visto, en nuestras manifestaciones nos pegamos unos con otros para facilitarle el trabajo a la policía-, o los imbéciles son ellos. Y el siguiente video deja el dilema resuelto a partir del minuto 4.17:

3 comentarios:

  1. En el último vídeo, minuto 7:53, se ve cómo el "chaval de prensa" le dice al poli, camuflado en medio de otras frases para despistar: "soy secreta" y "están grabando". El poli le pregunta "¿quién?", y él responde: "usted sabrá". Esto me parece muy fuerte. Por favor, revisadlo a ver si me estoy volviendo loco.

    ResponderEliminar

  2. Pues la verdad es que he vuelto a ver varias veces el trozo del video que señalas y también escucho las frases que dices (y que me habían pasado inadvertidas al subirlo). No solo el supuesto periodista le da el aviso al UIP sino que éste se gira y cambia de objetivo, momento en que el informador mira -como sintiéndose descubierto- al objetivo del cámara que está grabando y que pasa a ser el acosado por los policías.

    ResponderEliminar
  3. O sea, que también hay polis infiltrados entre la prensa. Esto supera la Gestapo. Aprovecho para agradeceros la cobertura que habéis hecho del 25-26 S. Lo que pasó es muy grave, y apenas se ha comentado en prensa. Seguid con el blog.

    ResponderEliminar