viernes, 28 de septiembre de 2012

COMPARACIONES OCIOSAS


Cuando se es hábil con las palabras se las puede hacer decir prácticamente cualquier cosa.

Como botón de muestra, basta considerar la sonrojante falacia que Francisco Brines, premio nacional de poesía “Reina Sofía” en 2010 pronunció en una conferencia en El Escorial: según el prestigioso poeta, el toro no sufre en el transcurso de una corrida "más que un corredor de fondo en una carrera".

Pues a no ser que el corredor sea llevado a ella contra su voluntad, encajonado en la oscuridad antes de competir, se le golpee con sacos de arena y se le unte vaselina en los ojos para cegarlo, se le arroje a un coso deslumbrador del que no puede huir, se le claven arpones en la espalda y se le destrocen los músculos del cuello con una pica, ahogando sus bramidos de dolor con una estruendosa -y más bien ramplona- música de pasodoble para finalmente darle muerte con un estoque -detalles todos estos ausentes de cuantas carreras de fondo he presenciado-, la comparación es un insulto a la inteligencia. Tampoco he visto nunca que el corredor de fondo termine convertido en un sanguinolento cadáver que arrastran las mulillas (será que siempre he presenciado la “faena” de atletismo ejecutada por afortunados que indefectiblemente eran indultados).

Confío en que el ínclito señor Brines haga gala de mayor sensibilidad en su poesía que en sus opiniones.

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