miércoles, 8 de agosto de 2012

SI HAY ALGO QUE EL PODER NO TOLERA ES LA TRANSPARENCIA


Dos noticias recientes ponen al descubierto la catadura moral de nuestros actuales gobernantes. Por una parte, tenemos que el gobierno ha disuelto la unidad especial de delitos fiscales (Unidad Especial de Investigación Judicial contra la Corrupción de la Agencia Tributaria de Baleares es el nombre completo) que investigó a Urdangarín y a Matas, poniendo al descubierto algunos de los desfalcos más clamorosos de estos parásitos vinculados a la política y a la Casa Real. En otras palabras, la unidad anticorrupción más eficaz de España es desmantelada justo cuando los casos que ha sacado a la luz están en los tribunales y cuando dimite el delegado del Gobierno en Baleares, José María Rodríguez, investigado por un asunto de presunta corrupción. Antes destituyeron a Víctor de la Morena, jefe de investigación de la Oficina contra el fraude que investigó la trama Gürtel, y a José Enrique Rodríguez Ulla, comisario general de Policía Judicial, que tuvo el atrevimiento de abrir una investigación sobre la propiedad de un ático alquilado por el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en Marbella (caso, por supuesto, luego archivado por la mal llamada Fiscalía Anticorrupción).

Nuestros "Elliot Ness" han recibido, como premio a su intachable labor, la desaparición de su equipo, todo, por supuesto, con la excusa de los recortes, la austeridad y la cantinela habitual de este gobierno de corruPPtos. Ahora resulta que la lucha contra el fraude (y el robo de dinero público) es un gasto y no una inversión. Ver como protegen a los suyos a costa del bien de la mayoría los de la amnistía fical a los defraudadaores es una vergüenza.

Y aquí va la siguiente: España extraditará a Suiza al informático Hervé Falciani, quien sustrajo de la sede en Ginebra del mayor banco privado del mundo, el británico HSBC (a quien el Senado norteamericano ha acusado de blanquear dinero del narcotráfico), los datos de las cuentas secretas de 80.000 empresas y particulares y los facilitó a numerosos gobiernos, incluido -de rebote- el español. Esa información obligó a la Audiencia Nacional a molestar al "intocable" Emilio Botín, quien resulta que entre 2005 y 2009 se había "olvidado" de declarar al Fisco unos 900 millones de euros de nada. Eso sí, tan ejemplar ciudadano regularizó en seguida su situación pagando religiosamente los 200 millones que debía a Hacienda y viendo, "one more time", archivado su proceso.

Los datos "robados" por Falciani permitieron identificar a los titulares de 3000 cuentas opacas y facilitaron al fisco español la recaudación de 300 millones de euros de diversa procedencia. Por lo menos, cabía darle las gracias a este inesperado Robin Hood. Pues el modo en que nuestros gobernantes lo han hecho es deteniéndole en Barcelona y accediendo a su entrega a las autoridades helvéticas, cuyo mafioso proceder ha puesto al descubierto.

¡Asco de PPolíticos! Defienden a los defraudadores y castigan a quienes los exponen.

Por acabar con el tema, antes de que las náuseas nos impidan la reflexión, conviene recordar a qué personaje esperpéntico puso en Marzo Montoro al frente del departamento de Hacienda que se encarga de perseguir el fraude: nada menos que a Pilar Valiente ("que avisa rápidamente"), dimitida en su momento después de que un diario apuntara la posibilidad de que ella, como presidenta de la CNMV, lejos de controlar Gescartera, ayudara a su dueño, Antonio Camacho, que fue condenado a 11 años de cárcel, a tratar de evadir esos controles. A esto le llamaba mi abuela "poner a la zorra a cuidar del gallinero",

Eso sí, si te manifiestas contra esta inmunda situación se te aplica la Ley Antiterrorista.

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