domingo, 19 de agosto de 2012

PP Y PSOE SON, EN SU ESENCIA, DOS ORGANIZACIONES DELICTIVAS (2ª parte)


Tanto el Partido Popular como PSOE son dos grupos organizados para el delito y para el enriquecimiento de sus dirigentes y familiares. Cuando estas dos mafias, que sin duda serían ilegalizadas en un Estado de Derecho, comparten poder en una institución donde hay dinero a repartir llegan a acuerdos – como sucede entre los grupos de gánsteres – para beneficiarse mutuamente.

Por ejemplo, en la corrupción de la diputación de Alicante, perpetrada por su presidente, el destacado miembro del Partido Popular, José Joaquín Ripoll, participaba también el portavoz del PSOE, Antonio Amorós. En la compulsiva corrupción del Ayuntamiento de Alicante liderada por la alcaldesa, la ultracorrupta Sonia Castedo, participan todos los concejales de todos los grupos, de forma que las corrupciones urbanísticas de Enrique Ortiz han sido siempre aprobadas por unanimidad de todos los grupos, también de Izquierda Unida.

Donde estos pactos de gánsteres políticos han sido más manifiesto ha sido en las Cajas de Ahorro, instituciones financieras beneméritas donde los partidos y las otras organizaciones dedicadas al delito, UGT y CCOO, coincidían en sus órganos de Gobierno.

Parecía imposible hundir las cajas. Nacidas hace más de un siglo de la caridad cristiana y de la filantropía para democratizar el crédito, habían atravesado etapas históricas muy difíciles, como una guerra civil y una posguerra, y habían sobrevivido con decoro. Concitaban un alto grado de fiabilidad para las clases medias españolas. No han superado la sistemática degeneración de dos mafias actuando de manera conjunta hasta generar, en su avaricia delictiva, deudas estratosféricas.

En el caso de Caja de Ahorros del Mediterráneo la depredación la inició el partido socialista con Juan Antonio Gisbert. Denuncié la corrupción escandalosa de su equipo, habitante de la exquisita Calita Judíos, y me encontré con la oposición del PP y la persecución de la Justicia. Los miembros del PP robaban también y recibían créditos sin interés, aunque en menor cuantía que los socialistas, pues eran minoría. Las tornas cambiaron cuando el PP ganó las elecciones y sus miembros pasaron a dominar los órganos de gobierno de la CAM. Se permitió jubilarse a Juan Antonio Gisbert con la cifra, con poco más de 40 años, de mil millones de pesetas, lo que era más que sumadas todas las pensiones de los jubilados de la CAM.

De inmediato, los populares pasaron a corromperse mucho más aún que los socialistas y a hacerlo todos, como corresponde a un grupo organizado para el delito. Los más corruptos eran los de la comisión de control pues accedían a esos puestos para que no se les controlara en la concesión de créditos a fondo perdido. El mayor nivel de corrupción lo alcanzaron Modesto Crespo y la inefable Amorós (llegó a reclamar diez millones de euros por despido improcedente). El popular –y católico oficial diácono- Modesto Crespo se autoconcedió préstamos sin interés para 9 millones de euros. Cifra superada en Caja Burgos por José María Arribas, padrastro de la pseudoperiodista Pilar García de la Granja o Pilar Cubero, que ha robado 18 millones de euros.

Tan escandolosas prácticas de la mafia PP nunca fueron denunciadas por la mafia PSOE, ni tampoco por las mafias Sindicales UGT y CCOO. Todas estas mafias tenían repartidas las calles para la mordida y la extorsión; todas robaban y todas se beneficiaban, por lo que actuaban de común acuerdo.

Aunque todos los gestores importantes de Bankia –los 33 actualmente imputados- son mayoritariamente del Partido Popular, y de manera resaltable los dos mayores chorizos de la trama, Rodrigo Rato y José Luis Olivas, la situación de Bankia, que ha comportado la ruina de España y una grave crisis europea, nunca fue denunciada por el partido socialista, que tenía representantes en los consejos de Administración, ni por UGT y CCOO, que también los tenían. Ello se debe a que cuando estas organizaciones al delito confluyen en una institución no chocan entre sí, ni entran en competencia, sino que se reparten el negocio para ser más eficaces. De esa forma, los sindicatos, por ejemplo, eran uno de los principales apoyos del anterior presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, por la sencilla razón de que los representantes sindicales recibían abultadas retribuciones.

Al frente del PP y del PSOE como grupos organizados para el delito, como mafias, están los presidentes de los respectivos mal llamados partidos. Mariano Rajoy es el jefe de la mafia del PP y José Luis Rodríguez Zapatero lo era del mafia PSOE. En calidad de tales se reunieron en la legislatura pasada para hablar del destrozo provocado en las Cajas y para que ello quedara al margen de la disputa política, de forma que fuera el contribuyente el que pagara los innumerables platos rotos. Contra este pacto oscuro, que nunca se comunicó con claridad a la opinión pública, convoqué con la Plataforma de las Clases Medias una concentración en la Plaza de Colón de Madrid bajo el lema, hoy más actual que nunca, de “Con mi dinero, no”, el 23 de noviembre de 2008.

Ese pacto ha funcionado con la solidez de la que solo son capaces las mafias más degeneradas.

Enrique de Diego
(Fuente: http://teatrevesadespertar.wordpress.com/)

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