miércoles, 29 de agosto de 2012

LA CUESTIÓN CLAVE DE TODO ESTE GALIMATÍAS


Encuentro en Despertares un largo artículo que pone el dedo en la llaga de la responsabilidad colectiva que TODOS tenemos respecto a esta crisis, por mucho que nos guste declararnos inocentes de todo este desaguisado mientras esperamos que lo resuelvan los políticos (esta actitud, extendida como una mancha de aceite, es la mayor demostración de pereza intelectual y de impotencia moral). Parece que nadie ha votado a la horda de embusteros que nos gobierna, mientras que apenas ninguna voz cuestiona su patética excusa de que sirven a nuestros intereses. ¿Son los políticos nuestros empleados? ¿Desde cuándo un empleado fija su propio sueldo? Si este contrasentido fuese corregido -¿alguien, fuera de la Casta, se opondría?- comenzarían a solucionarse los males de este país.

(...) Todo esto (la crisis que padecemos) sería muy simple de resolver: ningún político o miembro de la justicia tendría que ganar más que el sueldo mínimo estipulado para un operario o empleado, o sea que el parámetro tendría que ser del que menos gana, y si no les gusta, que se dediquen a otra cosa. La política y la justicia deberían ser por vocación a la patria y altruismo al prójimo, no por poder, dinero y ego. ¿Por qué tienen jubilaciones de privilegio y de por vida al retirarse de sus cargos, aunque aún sean jóvenes y productivos?, cuando un ciudadano común, para jubilarse, tiene que pedir de rodillas que la burocracia se la otorgue y permita a tiempo para que pueda disfrutar algo antes de morirse. En definitiva somos nosotros, con los impuestos, los que les pagamos sus sueldos y desproporcionadas e injustas jubilaciones ¿Por qué pagarles a empleados ineficientes, ladrones y corruptos? Realmente como empleadores tendríamos que despedirlos, es más, yo, como su jefe, empleador y ciudadano, despido al rey o presidente y a todos los políticos y jueces nacionales, por traición a la patria y a mi persona. Yo por derecho ciudadano demando a la política y la justicia por incumplimiento de las tareas por los que fueron contratados y decreto su inmediato e irrevocable despido sin derecho a retribución alguna. Por mi parte, no tengo más representantes ni respetaré lo irrespetable.

Creo que es momento de tomar decisiones personales, que luego serán generales cuando cada uno se haga responsable de su vida y realidad. No pretendo que me emulen, ni sigan, ni me tomen como ejemplo. Cada uno es dueño de sus actos y su destino. Pueden agachar la cabeza y dejarse manejar, o levantar la vista, mirar a los ojos con firmeza, y decirle en la cara a quien corresponda, como funcionan las cosas: “yo soy su empleador, pago su sueldo, su jubilación, su estilo de vida y por consiguiente exijo a cambio respeto, representación y fidelidad. Si usted no puede o quiere respetar este contrato trabajando para la sociedad, le informo que está despedido”. Como Humano sólo respondo a un representante, y es mi Ser, todos los demás, no existen, son sólo marionetas del poder. Tengo el compromiso de defender mi existencia y crear mi realidad trabajando para el Ser y el prójimo. Usted decide para quien trabajar, si lo hace conscientemente para el sistema deje de quejarse, de lo contrario, déjese de vueltas y comience a trabajar para su SER. Nadie más lo representará o hará las cosas por usted, porque los milagros no existen si usted no los genera y crea. Actúe y sea por una vez lo que realmente es, Humano (...).

Morfeo
(Artículo completo en http://detrasdeloaparente.blogspot.com.ar/2012/06/polijusticracia.html)

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