viernes, 29 de junio de 2012

LA RELIGIÓN DEL DINERO


La religión de nuestro mundo sin religión es el dinero. Él nos salva (de la pobreza); él nos crea un sentido vital (acumularlo); él es lo que entregamos a los sacerdotes (los banqueros) como depósito para transacciones sacramentales que vivimos como auténticas epifanías.

Ponemos en el dinero nuestra propia energía vital, que luego cedemos a los extraños vampiros del mundo financiero, convertidos en los mayorales del rebaño humano.

Por eso la crisis tiene algo de sacrílego. Sentimos profanado aquello que hemos investido de valor.

Sus gestores han arrasado nuestras esperanzas. Revelando lo ilusos que somos, han manifestado cuán blasfemos son ellos.

Debemos dejar de creer en su absurdo culto.

Solo como apóstatas recuperaremos nuestra esencia.

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