miércoles, 6 de junio de 2012

EL ABSOLUTO DESCRÉDITO DE LA FAMILIA REAL


En próximos dias el juez competente en la instrucción del "caso Urdangarín" debe decidir la -más que razonable- imputación de la Infanta Cristina, que si no se ha producido aún es "por ser vos quién sóis", es  decir, por el apellido que lleva. En un país cuya Constitución reconoce al Jefe de Estado el derecho a delinquir impunemente (artículo 56) lo extraño no sería el que éste no lo hubiera aprovechado, sino que sus allegados -incluída la familia política- no hubieran querido hacerse un sitio bajo ese cómodo paraguas de impunidad. El siguiente texto, de Manuel López Peralta, tomado de un artículo que puede leerse íntegramente aquí, analiza las consecuencias que para la monarquía ha tenido la concesión de ese "cheque en blanco" del que tanto se ha abusado:

Durante mucho tiempo Urdangarín defendió su “honorabilidad e inocencia” –llevadas al ridículo el día de su declaración en Palma ante el juez Castro- hasta que se percató de que era una tontería, que iba contra una realidad clarísima, innegable, pues. Entonces quiso cambiarlo por declararse convicto y confeso para no ir a la cárcel, con vista al descuento de años de prisión por un delito, y otro, y otro, cuanto se le reúnan –ya son cuatro y va para cinco- y por tal reducción no alcance el máximo de inevitable ingreso en la mima. Difícil lo tiene por lo descubierto recientemente: setecientos mil euros en un banco de Suiza; hay que acusarle ya de fraude fiscal, el cual implica de uno a cinco años de prisión. Dados los que suman sus múltiples delitos, no puede haber manera de mediante reducción dejarlos en dos años, tiempo por el que se le puede evitar judicialmente su ingreso en prisión; en fin, que este angelito real tiene “justa y realmente” ganado ir a la trena.

Bajo presión de su suegro, el rey, declaró a la agencia Efe en Washington: Ante la acumulación de comunicaciones relativas a mis actuaciones profesionales, deseo puntualizar que lamento profundamente que las mismas estén causando un grave perjuicio a la imagen de mi familia y de la Casa de Su  Majestad el Rey, que nada tiene que ver con mis actividades privadas. El individuo mentía entonces, y mintió en su declaración, no sólo, por supuesto, a pretender desvincular de su… obra a la cónyuge. Sabido es –ha quedado publicado en más de un medio- que el monarca conversó  con él para pedirle que excluyera a la infanta en su declaración, evitase comprometerla. ¡Bien comprometida estaba y está cual considera la sociedad civil! No lo está, oficialmente, hasta la fecha y no, obviamente, por lo que haya mentido Urdangarín para ello, sino por motivo más poderoso, pero evidentemente es pretender tapar lo que es traslúcido y trasparente a toda tapadera.

Es empeño que, si ahora se mantiene, puede llegar a no conseguirse, depende del sesgo que tome el proceso penal. Cada día se ve más a las claras cómo decae la credibilidad en la familia real, aparte de que no cesa, fecha tras fecha, la aparición de un sumando más en el enriquecimiento del matrimonio Urdandangarín-Borbón. Y ya se publica, ya cayó la mordaza, por lo que recientemente se emitió un programa audiovisual con este título: “Las cuentas de Urdangarín”, en el que su director afirma que éste ha robado con la infanta y con la anuencia de su majestad. “La reina de España –exponía con vivo reproche, y en verdad que no es para menos- va a visitar a estos dos defraudadores. [---]  “La infanta Cristina es una infanta de España y está en esto, y sigue siendo infanta de España y está al lado de este señor, no puedes conciliar las dos cosas. Pero qué fortuna tiene este tío y cómo es posible que no le hayan echado ya, a él y a su señora, de la familia real, porque van al 50%.”

Pues así es, y así lo contemplamos toda la ciudadanía, quedándonos estupefactos. Ya no alucinan en el sentido de seducir o engañar haciendo que se tome una cosa por otra, todo el mundo –en nuestras fronteras y allende- puede ver su verdadera efigie, tan a la vista la moral como la física; ya no pueden engañar ninguno de ellos, ni cuentan con tantos que les sigan por conveniencia mal entendida. No engaña esta familia ni la Institución. Claro está que siempre habrá tontos y pretendidos aprovechados que no quieren ver la verdad. Ahora no deja de haber quienes esperan hallar algo de bueno reinando el príncipe de Asturias y doña Letizia. (En primer lugar sería imprescindible que éste no fuera también irresponsable ante la ley como su padre, lo que debía quedar abolido ya).

(...) La monarquía española se encuentra indubitadamente en una encrucijada, ¿pervivirá durante la vida de don Juan Carlos? No se puede asegurar, (...). Fundamentalmente depende de que al rey le involucren o no en el indebido, ilegal, enriquecimiento de su yerno y de su hija. Involucrado está para la ciudadanía y no debiera soslayarse, como en primer lugar a la infanta esposa de Urdangarín y copropietaria con él en el trinque. Si se cometiera una alcaldada a nivel gubernamental interceptando la Justicia, sería vergonzoso. E igualmente si ésta no actúa con ecuanimidad, aunque se trate del yerno del rey, de una de sus hijas y del mismísimo jefe del Estado.

La sociedad civil, ya bastante fastidiada por los dos partidos dominantes, no dejaría de tomar nota  bene, observar bien, parar mientes, porque en verdad que sería llevar el inconmensurable escándalo que gravita sobre España a su enésima potencia. El rey no ha controlado a su familia, ni el Gobierno –Partido Popular o PSOE-, cumpliendo con la Constitución, ha controlado la monarquía. Y así se ha llegado a… lo ocurrido. La credibilidad en la familia real y en la monarquía no cabe, pero a ver si este Gobierno y la Justicia infunde la bastante en la sociedad.

(Fuente: http://ultimasnoticiaspress.blogspot.com.es/2012/06/la-credibilidad-en-la-familia-real-cae.html)

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