martes, 19 de junio de 2012

ACERCA DEL CONCEPTO DE "DEUDA ODIOSA" (2ª parte)


La especulación y su principal instrumento,  los “mercados” sin control ni regulación, son los nuevos regímenes dictatoriales o coloniales, en los que gobiernos -y grupos afines- amplían su poder hasta empobrecer a todos sus ciudadanos, y más en concreto a la clase media y a pequeños empresarios, hasta límites que aún no sospechamos.

Estos grandes fondos especulativos, agencias de rating,  bancos de inversión emitiendo y moviendo derivados con subyacentes de todo tipo, en el que se incluyen productos básicos de alimentación de primera necesidad,  han actuado impunemente ampliando su poder hasta el infinito. A la vista está que la deudas crecientes que contraen los estados en rescates y otras maniobras, lejos de estar beneficiando a la población, la está empobreciendo por la carga tan brutal que supone el servicio de la deuda.

Los acreedores siempre han conocido el riesgo y el destino de sus créditos. Ningún banco -especialmente los de inversión- puede desconocer las inmensas pirámides de titulización por las que amasaban fortunas, porque ellos mismos las crearon y las extendieron. La deuda pública creciente  -que está provocando problemas gravísimos a casi todos los gobiernos europeos, en las empresas y familias-  no se ha originado porque esas economías sean poco o muy competitivas. La deuda pública generada en los dos últimos años es consecuencia de los planes de rescate que los gobiernos han iniciado para salvar a la banca internacional y a estos grandes fondos especulativos.

En Grecia, hace casi dos años, se empezó a hablar de la necesidad de imponentes recortes presupuestarios para poder acceder a algún tipo de “rescate”. Goldman Sachs ya había estado casi diez años ayudando al gobierno Griego a esconder la deuda, tanto a Eurostat como a sus ciudadanos, y cuando se aprobó el primer gran recorte que les llevo el primer paquete de ayuda se hizo bajo la condición de seguir comprando armamento a la industria francesa y alemana, de forma que una parte importante de los fondos revertían de nuevo a sus acreedores, pero a un tipo de interés multiplicado por dos o por tres, además de la venta de armas. Se estima que unos 8.000 millones de euros fueron destinado a buenos contratos con la industria del armamento con la excusa de dotar a Grecia de capacidad ofensiva ante su eterno enemigo, Tuquía, miembro como ellos de la OTAN, impresionante.  Grecia mantiene un ejercito de 100.000 soldados con 11 millones de habitantes mientra que Alemania apenas dispone de 200.000.  ¿Acaso los bancos alemanes y franceses desconocían el riesgo que implica prestar a un pais que se está emprobreciendo a marchas forzadas por los duros recortes y que mantiene un gasto militar fuera de control?

¿Hasta qué punto la población griega ha sido victima de la corrupción de sus gobernantes en los imponentes fastos de las Olimpiadas del 2004 ó en comisiones por compra de armamento?

Grecia actualmente ni creciendo al 10% anual su PIB podría pagar los intereses del “rescate” y si un modesto profesional de Murcia con una calculadora lo ha adivinado, qué no sabrán los bancos acreedores.

Probablemente algún jurista pueda criticar mis afirmaciones, pero estoy convencido que, desde el punto de vista ético, hay derechos mínimos de la población que son preferentes a un simple contrato de préstamo o una hipoteca y que los gobiernos que salgan después de la debacle que se avecina tendrán toda su cobertura legal y estarán en su derecho de impagar en cascada las hipotecas de un pasado frenético. De no entenderlo así estaremos arruinando varias generaciones futuras, como ya lo han hecho nuestros amigos helenos.

Antonio Escolar

(Fuente: http://www.circulodeeconomia.es)

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