domingo, 20 de mayo de 2012

LO QUE LA CRISIS HA PUESTO EN EVIDENCIA

Los dos últimos decenios se han caracterizado por una formidable espansión del proyecto neoliberal. A su amparo, y en virtud de la llamada "desregulación", han ido desapareciendo las normas que en el pasado permitieron ejercer algún tipo de control sobre el capitalismo y facilitaron el asentamiento, tras la Segunda Guerra Mundial, de los Estados del bienestar.

Gracias a estos, y siempre dentro del capitalismo, se posibilitó en muchos países de la Europa Occidental la consolidación de determinados derechos sociales, laborales y sindicales. El auge neoliberal a partir del decenio de 1980 se tradujo, sin embargo, en agresiones frontales contra el Estado del Bienestar. No sólo eso: permitió, con el paso del tiempo, y en el marco general de la globalización, la consolidación de prácticas especulativas y el desvío en provecho de estas últimas de buena parte de los recursos que antes alimentaban la producción y los servicios.

Las reglas de este juego macabro, que ha conducido a un visible empeoramiento de la situación de estas personas, han sido abrazadas también por fuerzas políticas de cariz socialdemócrata. La distinción entre liberales y socialdemócratas bebió inicialmente de la idea de que para los primeros debía cancelarse todo tipo de intervención pública en la economía, mientras que para los segundos, en la línea de los Estados del Bienestar, había que preservar determinadas intervenciones estatales encaminadas a garantizar derechos básicos y a corregir los excesos del capitalismo. Semejante distinción ha ido diluyéndose, sin embargo, en la nada en provecho de proyectos de cariz claramente neoliberal.

A tono con lo señalado, en los últimos tiempos hemos visto como gobiernos formalmente socialdemócratas han sido los primeros en reducir el gasto público en sanidad y en educación, no porque este gasto sea injustificadamente alto, sino para hacer frente a los desmanes generados por la especulación y la desregulación.

(Fuente: "El decrecimiento explicado con sencillez", Carlos Taibo, Los libros de la catarata, 2011)

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