jueves, 31 de mayo de 2012

HACE DIEZ AÑOS QUE KIKO VENENO LEVANTÓ LA VOZ


Se cumplen veinte años de la edición de uno de los mejores discos paridos por un artista español, "Echate un cantecito", del eternamente joven Kiko Veneno (José Mª López Sanfeliú), que va a tener su digna reedición con canciones extra y un material gráfico complementario más que interesante. Aquel disco puso banda sonora a un año de celebraciones que en nada hacía presagiar la dramática resaca en que hoy nos vemos. El éxito de Expo, Olimpiada y demás lanzó al país a un frenético entusiasmo por las infraestructuras, las obras públicas y la urbanización salvaje de todo suelo disponible (con la oportuna recalificación del no urbanizable, a mayor beneficio de las arcas municipales), creando la burbuja inmobiliaria que acaba de explotarnos en la cara (y en los bolsillos).

Pero no voy a hablar de cómo aquellos polvos de ladrillo trajeron estos lodos de insolvencia, sino de la peripecia de un Kiko al que su discográfica ató bien corto y que tardó una década en liberarse de un leonino contrato de esos que llevaron a Prince (perdón, al artista antes conocido con tal apodo) a tatuarse la palabra "esclavo" en la mejilla. La segunda efeméride vinculada a Kiko Veneno son los diez años que se cumplen de la publicación de su "Manifiesto de libertad", una bofetada a la compañía BMG y ya de paso, a todo el papanatismo cultural y al mercantilismo de una industria movida por el afán de dinero fácil, la de "Operación Triunfo", los cantantes-marionetas y la endogamia generalizada.

"El Manifiesto de Liberación consistió en contar y celebrar con todo el mundo, mediante un comunicado en mi página en Internet (http://www.kikoveneno.net/), la alegría que siento por haberme liberado de tener que vender mi trabajo, por cojones, a unos tíos que ni lo quieren, ni lo disfrutan y que en definitiva lo maltratan -explicaba indignado. Nunca les he gustado yo, ni mi forma de hacer música, porque están acostumbrados a que dependas de ellos y de sus promociones y no entienden nada más que de cifras. Por eso, una persona como yo, que grabó "Échate un cantecito" con cuarenta años, no necesita humillarse ante nadie. Para mí la dignidad y la libertad están antes que el éxito y antes que todo", explicaba desde la rabia el artista catalán-andaluz.

Prosigue -sin cortarse un pelo- este poeta de lo cotidiano: "Vivimos en una sociedad en la que se ha impuesto el pensamiento único, el partido único y el único sistema posible, a pesar de que dicho sistema conduzca a cualquier cosa menos a la libertad. Nunca estuvimos tan cerca de George Orwell como hoy, porque el discurso que se vierte a la opinión pública deja muy pocas posibilidades. ¡O esto, o el tercer mundo! Por lo que a la gente no le queda más remedio que aferrarse a un sueldecito".

Alto, claro e inobjetable.

La rabia y el alivio de Kiko le condujeron a una nueva etapa de creatividad cuyo último fruto ha sido el álbum "Dice la gente". Si ya en 2002 su figura era el denominador común de los considerados -respectivamente- mejores discos de la historia del pop y del flamenco en este país ("Veneno", con los hermanos Amador, y "La leyenda del tiempo", de Camarón, para el que escribió su celebérrimo "Volando voy"), Kiko Veneno no es de los que se duermen en los laureles: se encuentra preparando su nuevo disco en solitario, que saldrá en septiembre, y un album en colaboración con Martín Buscaglia para el año próximo.

Despido al artista indignado número uno de este país con su lectura de Dylan por rumbas, ¡ahí es nada!

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