viernes, 20 de abril de 2012

12 POSIBLES RESPUESTAS A UNA PREGUNTA QUE NOS INTRIGA: ¿DE QUÉ SE HA DISCULPADO EXACTAMENTE EL REY?

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Ante el absoluto laconismo del monarca, quien, cual estudiante pillado en renuncio, quiso despachar a la mayor velocidad posible el mal trago de disculparse, hemos de preguntarnos qué es lo que lamenta, en qué considera que se ha equivocado y qué es lo que no se volverá a repetir. He aquí las hipótesis más verosímiles en las que podemos pensar:

- No volverá a irse sin comunicar su agenda privada al ejecutivo.

- No volverá a disparar a elefantes, búfalos, osos borrachos, lobos, posibles rivales al trono (como su hermano Alfonso), etc.

- No volverá a irse de parranda con rubias alemanas de buen ver.

- No volveremos a enterarnos de sus andanzas, en las que reincidirá con mayor sigilo y secreto que hasta ahora.

- No volverá a romperse la cadera.

- No volverá a aceptar viajes "por la patilla" (que luego se le queda como se le queda, y, ¡hala! a usar muletas).

- No volverá a desentenderse de la situación nacional, marchándose a donde da la vuelta el viento en una semana delicada.

- No volverá a ser inconsecuente con las prédicas de rigor, contención y ejemplaridad con que nos da la brasa en Nochebuena.

- No volverá a festejar el Día de la República como lo ha hecho este año.

- No volverá a robarle protagonismo a Froilán cuando la criatura se gane un hueco en las portadas de revista merced a su torpeza con las armas, de las que mejor haría en mantenerse apartado -diga lo que diga su papá-, o a su torpeza genérica.

- No volverá a hablar de lo que le quita el sueño (más que nada, porque ya no colaría).

- No volverá a pisar Botswana.

Majestad, ¿podría ser más concreto?
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