martes, 13 de marzo de 2012

PERO, ¿CON QUIÉN DIABLOS ESTAMOS ENDEUDADOS? (1ª parte)

Este post es de esos que deberían llevar al lector a replantearse todo el discurso oficial que nos están repitiendo hasta la náusea: que si los países europeos nos exigen garantías de que cobrarán lo que les debemos, que si nuestros bonos son recibidos con desconfianza por los inversores, que si tenemos que convencer a Alemania de nuestra seriedad, etc., etc. Pues bien, resulta que España debe la mayor parte de su deuda a ... España.

Sería bueno conocer quienes son los aguerridos especuladores que tienen en sus manos los bonos del Estado español que tan preocupados están que no se les pague. De momento agárrate que viene curva. Seguro que has pensado inmediatamente en bancos extranjeros situados en Nueva York, París, Londres o Frankfurt, pues no. Los bancos y entidades financieras españolas ostentaban en sus manos, un mínimo, el 55% o 60% de los bonos, los extranjeros tienen el resto. Cuando el Gobierno español invocó la necesidad urgente de tomar medidas altamente impopulares debido a la presión de los mercados financieros: Mintió. No hace falta hacer complicados números para situar la presión de estos alborotados y exigentes mercados internacionales. Estamos hablando de los mismos bancos a los que el Gobierno español inyecta de una forma u otra 150.000 millones de euros, más o menos la estimación que tienen en tochos sin posibilidad de colocar en un mercado que está muerto. Estos angelitos, una vez que tapan sus miserias con dinero público o con el aval del Estado se lanzan como hienas magnificando la falta de solvencia española para exigir unos tipos de interés que acabe hundiendo el país. Necesitamos aclarar toda esta milonga y para no hablar de cifras, que en ciertos volúmenes despista, mejor hablare en porcentajes. La deuda pública, es decir la que corresponde al Estado es del 22% del total. Los bancos españoles tienen en sus manos 55% y no hay bonos vencidos.

Los mismos bancos españoles que causaron la crisis son los mismos en exigir, disfrazados de “mercado financiero internacional” enormes sacrificios, a la población, reduciendo drásticamente prestaciones sociales para que se les pague, ante todo, unos bonos a unos intereses cada vez más hinchados olvidando que están tomando el dinero prestado por el Banco Central Europeo a un interés del 1%, obteniendo un beneficio neto entre 5 y 6% por tan solo inscribir un apunte contable ¿No es otra subvención incubierta? De la deuda de los bancos, una deuda privada con un volumen sustancialmente mayor, camuflada como deuda soberana las agencias de rating ni la mencionan lo que pone en evidencia que estos maleantes son meros apéndices de los señores del dinero que precisan del brazo armado y el dedo acusador para exagerar los riesgos e incrementar el tipo de interés que devengan los dichosos bonos.

Todavía queda por explicar el verdadero intríngulis que se llevan los señores del dinero, al inflar el tipo de interés, por la desestabilización del riesgo de impago, este expolio es tan solo la calderilla del negocio subyacente, aunque suponga miles de millones. La prima de riesgo, el tipo de interés que España acaba pagando, está entre el 3 o el 4% por encima del que paga Alemania que esta cerca del 2%. Total, y dando las gracias pagamos entre el 5 o 6% por una deuda que sin crecimiento es imposible de pagar. No obstante, el negocio pata negra de los señores del dinero consiste en llevar al deudor a una posición lo más próxima al abismo. Conocen a la perfección donde, como, y cuando pueden hacer el mayor daño y obtener astronómicos beneficios. Lo que realmente pretenden, unidos a un coro de sesudos “analistos”, es echar mano a las joyas de la corona, las empresas con servicios públicos que puedan privatizar, léase embargar, a precio de saldo. Este es el objetivo, que los miserables medios de comunicación, a su servicio, cooperan en una piratería a gran escala. Veamos lo fácil que lo tienen.

Sin la posibilidad de devaluar una moneda sobre la que ya no tenemos soberanía (la tiene Bruselas), y abaratar consecuentemente nuestras exportaciones, ¿Qué mecanismo reactiva el equilibrio de la deuda en los países de la unión europea? La respuesta también es categórica: las espaldas de los ciudadanos.

Veamos cuan anchas son esas espaldas. Como cualquier hijo de vecino endeudado tendrá que trabajar más para poder satisfacer las pretensiones de cobro de sus acreedores. En consecuencia, la nación señalada con el dedo acusador tendrá que exportar más bienes. Para exportar más se tiene que ser más competitivo en un mercado lo suficiente complejo. ¿Cómo se puede ser más competitivo de la noche a la mañana? Así, de forma súbita no hay otro recurso que bajar el sueldo de los trabajadores. Lo que antes proporcionaba la devaluación de la moneda: un precio exterior más competitivo, no puede aplicarse y se sustituye por trabajar más y cobrar menos. El estupendo invento de la fantástica moneda lo carga a las anchas espaldas de la ciudadanía. No acaba aquí, se tiene que añadir la rebaja sustancial del sueldo de los funcionarios, médicos, catedráticos, policías, administrativos y todo ser viviente en la nomina del Estado. No satisfechos con este jarabe de palo se recortan las prestaciones sociales, se cierran hospitales, quirófanos, se recorta la asistencia a los más desfavorecidos con tal de arrodillarse a los pies de tan singulares próceres usurpadores de la soberanía nacional. ¿Somos idiotas?. Si no es así, lo parece.

(Fuente: http://ataquealpoder.wordpress.com/2012/03/10/sabes-quien-tiene-en-sus-manos-la-deuda-espanola-2/)

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