lunes, 26 de marzo de 2012

OTRA HIPÓTESIS SOBRE LOS "CHEMTRAILS"


Las chemtrails son un fenómeno fácilmente observable que consiste en que algunas estelas de condensación dejadas por aviones no son tales, sino que en realidad están compuestas por productos químicos fumigados en las capas bajas de la atmósfera, por lo que caen directamente sobre el terreno y la población. La verdadera naturaleza de las chemtrails es conocida por sólo unos pocos y su objetivo, sea cual sea, causa daños a la población, bien sea por la sequía artificial que induce, bien porque provoca el aumento de las enfermedades respiratorias, alergias, asma, y otras posibles complicaciones (cáncer, fibromialgia, sensibilidad química múltiple, "Morgellons", ...) que puedan manifestarse a largo plazo.

“Chemtrail” es una abreviación del inglés "chemical trail", que traducido literalmente significa estela química. La denominación imita a la que se da en este idioma a las estelas de condensación (contrail). No debe confundirse este término con la dispersión de sustancias químicas para fines reconocidos (fumigación agraria, sembrado de nubes, exhibiciones aéreas, etc.).

El vocablo fue utilizado por primera vez por el periodista William Thomas en 1999, aunque la primera descripción del fenómeno data de 1997, por Richard Finke. Algunos partidarios de la conspiración defienden que en realidad las chemtrails comenzaron años antes. El hecho es que se trata de un fenómeno mundial, por lo que su objetivo, sea cual sea, es algo planteado a nivel global. Este blog ha analizado varios de esos posibles objetivos, sin poder considerar como concluyente ninguna hipótesis ante el silencio cómplice de los poderes públicos.

Hoy me hago eco de una nueva hipótesis, sugerida en el programa "Espacio en blanco" de Radio Nacional, según la cual las contínuas fumigaciones que padecemos obedecen a crear un escudo artificial que protege al planeta de las radiaciones solares ante el debilitamiento -si no desaparición- de la capa de ozono, algo que nos habría convertido en terriblemente vulnerables, y que ningún gobierno querría reconocer.

La tesis es digna de consideración, pero se apoya en la totalmente desacreditada teoría del calentamiento global, una tendencia que se invirtió -parece- hace ya quince años y que nos siguen vendiendo los que han montado su negocio sobre ella, ocultando que en realidad existen previsiones de una nueva glaciación durante los próximos cincuenta años.

Por último, una nota un tanto excéntrica, pero que no lo será tanto para los que, desde la desconfianza radical, están acostumbrados a hilvanar hilos aparentemente dispares. La difusión de las teoría de Zecharia Sitchin, traductor de las tablillas sumerias que relatan el origen mítico de la humanidad a partir de la manipulación genética por parte de visitantes extraterrestres, los Annunaki ("los que del cielo bajaron"), incluye la idea de que éstos querían extraer todo el oro posible de nuestro planeta para pulverizarlo en la atmósfera del suyo, que se habría debilitado haciendo que su sol achicharrase lentamente su mundo. Habiendo sido denunciado Sitchin como contrainformador al servicio de la Élite -¿quién no ha sido acusado de infiltrado en este mundillo?-, ¿no estará preparando el terreno para que los conspiranoicos aceptemos la hipótesis "chemtrail" antes expuesta?

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