jueves, 8 de marzo de 2012

"NO CABE REABRIR LA MAGNÍFICA INVESTIGACIÓN DEL 11-M", DECLARA EL EX-MINISTRO DEL INTERIOR ANTONIO CAMACHO

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Este blog ha hecho de la exigencia de la verdad sobre el 11-M una de sus razones de ser. Me consta, como a cualquier ciudadano que ejerza "la funesta manía de pensar", que la versión oficial sobre la masacre es una sarta de mentiras digeribles solo por aquellos que prefieren la tranquilidad a la verdad, y que ante su manifiesta inconsistencia es fundamental saber si esa versión fue improvisada para tapar una incómoda verdad que ni PP ni PSOE quieren asumir, o es, para más INRI, el fruto de una estrategia de ocultación previa a los atentados, y urdida por aquellos que mayores réditos obtuvieron de los mismos.

Pues bien, el cinismo de los artífices de la ocultación llega a nuevas cotas con las palabras de quien fuera Secretario de Estado de Seguridad durante los cuatro años de investigación oficial y enjuiciamiento de los atentados, Antonio Camacho, sucesor del retorcido Rubalcaba como titular del Ministerio de Interior y actual diputado socialista. Según este "servidor público" no se debería reabrir una investigación "que se realizó en su momento de una manera MAGNÍFICA".

A su limitado entender, la aparición de nuevas pruebas, como el hallazgo en un almacén de Villaverde de restos del vagón que estalló en Santa Eugenia, no justifica reabrir la investigación. Un vagón que aún conserva restos metálicos deformados del explosivo que se utilizó, y que, pese a no poder aportar evidencias químicas a causa del tiempo transcurrido, puede testimoniar, por las marcas de "mordedura" (terminología de los peritos) si, como este blog afirma, se usó explosivo militar, y no dinamita, como dijo, MAGNÍFICAMENTE histérica, la fiscal del juicio de la Casa de Campo, Olga Sánchez.

El tribunal que juzgó la masacre no pudo disponer de esta prueba porque le fue MAGNÍFICAMENTE ocultada, en lo que tiene todas las trazas de ser un MAGNÍFICO delito de obstrucción a la Justicia.

En el mezquino e interesado juicio del (por llamarle "algo") "señor" Camacho que el tribunal no pudiera disponer de pruebas para determinar qué explosivo se usó no desmerece la calificación de MAGNÍFICA para la investigación. Que, contra los protocolos establecidos, el incalificable Sánchez Manzano usurpase la función de la Policía Científica y frustrase -impunemente hasta hoy- la posibilidad de investigar eficazmente la masacre debe de ser algo MAGNÍFICO. Que el tribunal de la Casa de Campo (en ese entorno, ¿sería ingenioso o de mal gusto llamarle "tribunal prostituído"?) solo haya condenado como autor material a alguien -Jamal Zougam- cuya identificación es más que dudosa, debe de ser algo MAGNÍFICO. Que no se haya podido identificar a los cerebros de los atentados, y sigamos sin saber quién los planífico, debe de ser MAGNÍFICO en grado sumo. Que se haya atribuído la responsabilidad del mayor atentado terrorista en suelo europeo a una rocambolesca trama de traficantes de hachís al por menor, en su mayoría confidentes de la policía (pese a lo cual ésta no pudo prever los atentados), y que, tas a su supuesto -y oportuno- "suicidio" en Leganés ya no puedan defenderse ni contestar a las acusaciones -"el que calla otorga", aunque sea un cadáver- es MAGNÍFICO hasta la apoteosis. Y la aparición de la nada de una "prueba" obviamente prefabricada, como fue la mochila de Vallecas, que orientó toda la investigación hacia una trama tan surrealista como inconsistente, es de una MAGNEFICENCIA que corta el habla.

"No cabe reinvestigar el 11-M" afirma desde él más vergonzante fariseísmo un sujeto que ha trabajado con un celo -digno de mejor causa- para que nunca sepamos la verdad. "Esta investigación se realizó en su momento de una manera MAGNÍFICA por la Policía y la Guardia Civil, se instruyó por jueces y se sometió a juicio oral y al sistema de recursos" remacha Camacho desde una desfachatez que produce arcadas.

Las víctimas, sus familiares y todos aquellos a quienes el horror del 11-M abrió los ojos respecto a las tramas secretas del Poder solo pueden aferrarse ya a la leve esperanza que este "sistema de recursos" les ofrece: el recurso pendiente contra el archivo del encausamiento del ex-jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, y el recurso contra la inadmisión de la querella por falso testimonio de las dos testigos protegidas en cuyas declaraciones se basó la condena contra Zougam; pero, la verdad, ¿alguien aún confía en la Administración de Justicia en España?
El mismo juez que presidió la causa del 11-M, y cuyos servicios han sido magníficamente pagados, por cierto, Gómez Bermúdez, no ha tenido reparos en decir que "la gente no está aún preparada para enterarse de quienes están detrás de los atentados".

Si el nuevo Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, quien ha instado la realización de nuevas diligencias en relación con el vagón hallado, está animado por una sincera búsqueda de la verdad (quisiera creer que es así) habrá de recordar muchas veces en las próximas semanas, como cinéfilo de pro que es, las palabras del capo Corleone en la magnífica "El Padrino" de Coppola: "La política y el crimen son la misma cosa"

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