jueves, 1 de marzo de 2012

MUERE LUCIO DALLA

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Si hay un tópico que el autor de este blog aborrece es el de consignar los fallecimientos de tal o cual personaje público. La gente muere, es ley de vida, y hay que aceptarlo. Desde un punto de vista práctico, porque por los ausentes nada podemos hacer, y los que quedamos nos tenemos aún unos a otros. Desde un punto de vista evolutivo-espiritual, porque cada uno de nosotros es una gota en el océano de la existencia, que sobrevive majestuoso, eseñándonos que no importa NUESTRA vida, sino que importa LA vida.

Y, pese a ello, hoy no puedo evitar sentirme en deuda con un italiano de voz áspera, pequeña estatura e inmensa sensibilidad que se ha ido a los 68 años en un gira que le ha llevado mucho más lejos de lo que esperaba, lo que, dada su socarronería, le habrá parecido una magistral jugada del destino. Uno de los grandes, hermanado con Lucio Battisti, Claudio Baglioni, Franco Battiato, su colega Gianni Morandi, ... y muy pocos más, pese al abrumador nivel de tantos cantantes pop como ha dado Italia.

La mayoría le recordará por su tema "Caruso", que abría, cantado por Pavarotti, cada uno de los episodios de la serie de la RAI que glosaba la vida del maestro del "bel canto". Para mí, en cambio, es, además del autor de muchas gloriosas y sentimentales confesiones de fragilidad, quien compuso la letra de una canción que me conquistó en mis tempranas clases de italiano, "Se io fossi un angelo", y cuya letra reproduzco como homenaje. Hasta siempre, maestro.

Anoche imaginé, si yo fuera un ángel
cómo podría ser, ...
alto, rubio, invisible, mitad hombre, mitad mujer

Volaría seguro vistiéndome de pájaro
incansable, inalcanzable, quiero ver el mundo entero.
Iría a Bagdad, viviría en África,
viajaría por América
y, si tuviera valor, intervendría en Israel.

Si yo fuera un ángel
con la mirada bíblica os retaría:
tenéis dos horas como máximo
y después me mearé sobre vosotros.
Sobre vuestras máquinas, sobre vuestros dólares,
sobre aquellas fábricas
que venden armas y fabrican miedo.

Si yo fuera un ángel
nunca estaría en las procesiones,
ni brincando por los altares;
estaría tumbado fumándome un cigarrillo
al dulce fresco de algún prado.
Sería un ángel bueno, hablaría con Dios,
le obedecería por amor, a mi manera
y le hablaría a mi manera y le preguntaría
qué espera de mí.

Si perdonas al poderoso que abusa de su poder,
te puedes equivocar … y dejaría de hablar …

Un ángel, ya no seré un ángel,
de una patada me echarían de allí,
harían de mí un mal demonio;
... sinceramente, eso no me va.
Porque el infierno, aparte de ser algo infernal,
no sería distinto que aquí …
porque yo siento que, os aseguro que ...
sé que los ángeles ya son millones y millones.
No los ves en el cielo, sino a ras de suelo.
Son los más pobres, los más solos,
a los que les falta de todo;
y si en la Tierra naciera un nuevo Dios,
si le obedeciera, sería amándole a mi manera
a mi manera …

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