jueves, 22 de marzo de 2012

EL "REALITY SHOW" DE SARKOZY TERMINA TAL COMO MANDA EL GUIÓN


Los oportunísimos atentados de Toulouse han seguido la misma secuencia de otros autoatentados (11-S, 11-M, 7J, ...) que se atribuyeron en su momento a Al Quaeda, pese a los indicios de conspiración que hay detrás: como en el piso de Leganés, sin supervivientes que puedan desmentir la versión oficial -e interesada- de los hechos. Eso sí, la popularidad de Sarkozy, que se encontraba bajo mínimos, remonta espectacularmente.

Ayer este blog reproducía la entrada del portal Rafapal.com que glosaba "en caliente" la "caza al terrorista" que estaba sucediendo en Toulouse. Nuestro respetado conspiranoico terminaba su artículo preguntándose retóricamente "¿Alguien duda de que se lo van a cepillar antes de que salga?". Conociendo el "modus operandi" de la Élite, que sentencia a sus peones después de usarlos para crear el pánico y dirigir la indignación pública hacia sus intereses, era obvia la respuesta al interrogante.

Recordemos que durante los atentados de 2005 en Londres existieron unas instrucciones precisas de no coger vivo a ningún terrorista, lo que llevó en un "exceso de celo" de los agentes británicos a abatir a tiros en el metro a Jean Charles de Menezes, un electricista brasileño a quien confundieron con uno de los cabezas de turco a quienes convencieron -por cuatro monedas- para colaborar en un "simulacro" que resultó ser un atentado real. Una vez asesinados los cuatro pringadillos a los que se cargó con el mochuelo se pudo presentar una imagen de yihadistas fanatizados que ya no pudieron desmentir (pese a la patética imagen que refirieron supervivientes del autobus de Tavistock del portador de la mochila-bomba intentando arrojarla lejos de sí al oír por la radio la suerte de sus compañeros).

De nuevo tenemos el retrato-robot de un supuesto aguerrido "muyaidín" superpuesto al supuesto asesino para que la opinión púbica identifique al Islam como el enemigo, en un momento en el que los planes de E.E.U.U., Israel, Francia e Inglaterra apuntan contra Siria e Irán, así como el consabido uso de Al Quaeda (una creación de la C.I.A.) como el "coco" con el que asustarnos.

Todo esto tapando además la tormenta diplomática desatada al acusar el embajador francés en Damasco, Eric Chevalier, al ministro francés de exteriores, Alain Juppé, de falsificar la situación en Siria para justificar la agresión de la O.T.A.N., denuncia que ha sido secundada por altos mandos del Ejército presentes en la vecindad de la zona de conflicto (concretamente en el Líbano).
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