lunes, 13 de febrero de 2012

UNA IMAGEN DE LA GRECIA QUE RESISTE


Podría ser una imagen más de los disturbios que se producen a diario en Atenas en rechazo de la extorsión con la que los burócratas de la U.E. quieren someter a una ciudadanía que se niega a poner voluntariamente el cuello en la soga, pero es mucho más. El anciano de la fotografía es Manolis Glezos, de 89 años, político y escritor que con menos de 20 fue condenado a muerte por los ocupantes alemanes por descolgar la bandera nazi de la Acrópolis y sustituirla por la orgullosa enseña griega. Huyó y pasó a la clandestinidad, jugándose la vida contra alemanes, italianos y colaboracionistas. Fue condenado a cadena perpétua durante la guerra civil de 1948, liberado, detenido durante el golpe de los coroneles en 1967, y hubo de exiliarse en 1971.

En la plaza de Syntagma, frente al Parlamento, proclamaba ayer frente a 100.000 manifestantes "Ya basta. Estas medidas de aniquilación no pasarán". Mientras, Mikis Theodorakis, leyenda viva de la música griega (es el autor de la música de "Zorba el griego", "Z", "Estado de sitio", y del "Canto General" con que musicó el largo poema de Pablo Neruda) intentaba dirigirse a la multitud.

Fue el momento en que los antidisturbios comenzaron a arrojar gases lacrimógenos, disparándolos incluso contra el músico, de 86 años.

Ése es el respeto de estos facinerosos por su propia cultura viva, por los héroes que hicieron frente a la barbarie en el pasado y que quieren hacerse oír contra los Goldman Sachs, los Papademos, los Monti, los Guindos, los Draghi, y toda esta plaga de vampiros que con la excusa de la deuda no van a parar hasta exprimir la última gota de riqueza de los países sobre los que echan sus redes. La democracia está muriendo donde nació. Atenas en llamas es una advertencia para todos.

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