sábado, 18 de febrero de 2012

LOS DUQUES DE PALMA RECLAMAN UNA "VIDA NORMAL"

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"Lo que quiero es que me dejen vivir tranquila, ¿vale? -respondió la Infanta Cristina de Borbón a una periodista que se le interrumpió educadamente su "normal" vida en Washington- Es que estamos intentando llevar una vida normal y ustedes no nos dejan. Ese es el problema que tenemos".

Diríase que el anhelo de la señora de "Hurtangarín" es vivir en un piso modesto, levantarse a las seis de la mañana, llevar a los niños a un colegio público, limpiar ella la casa, sentir la amenaza de la precariedad laboral, pagar religiosamente una hipoteca, en fin, esas "minucias" que componen la existencia del españolito medio. Y digo yo (que soy un malpensado), ¿Por qué no se pone a trabajar? Porque al parecer, hasta que "papá" les aconsejó, más que tierra, poner el Atlántico entero de por medio, vivía muy bien en el Palacio de Pedralbes -reformado con dinero público desviado-, escenario de la vida tan "normal" que llevaba hasta que la Casa Real decidió que había que disimular un poco el descaradísimo trinque que -supuestamente- practicaba su cónyuge.

Sus "normales" vacaciones en Dubai, su participación en empresas que practicaban el "normal" sistema de pagar cuatro duros a becarios para fingir que allí se trabajaba, la "normal" percepción por parte de su marido de 1,2 millones de euros del gobierno balear por montar unas charlas de sólo dos días, el llevar los ahorrillos a paraísos fiscales, el disfrutar de una seguridad carísima con cargo al contribuyente ... toda esa "normalidad" es lo que jueces y periodistas le están impidiendo disfrutar a esta chiquilla. ¿A algún lector se le escapa la maldad de acusar a Iñaki de algo tan "normal" como "apoderarse" de "fondos públicos" del Gobierno balear, utilizando facturas falsas e infladas y valiéndose de presupuestos y servicios ficticios? ¿O de evadir impuestos? ¿Qué hay más normal que utilizar una fundación para niños discapacitados como tapadera para evadir dinero? ¿Qué hay más normal que la malversación de caudales públicos, el fraude a la Administración, la prevaricación o la falsedad documental?.

Lo que tiene esta individua es un nivel de cinismo que hasta llevando sangre borbónica resulta desporporcionado. ¡Y eso que las entidades que la han mantenido en su "normalidad" eran "sin ánimo de lucro", que si llegan a tenerlo ...!

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