sábado, 11 de febrero de 2012

LA REFORMA LABORAL DEL P.P., OTRA TRAICIÓN A LOS TRABAJADORES ORDENADA POR LA ÉLÍTE

Tal como se venía anunciando, la materialización de una reforma laboral a la medida de la explotación absoluta y el retorno a una sociedad feudal -con señores y siervos, y una total desaparición de la clase media- que han ordenado los poderes financieros a los gobiernos europeos es ya un hecho en nuestro país. El gobierno aprobó anteayer el decreto Ley la reforma del mercado de trabajo que abarata el despido y que conducirá directamente a una precariedad laboral aún mayor que la que padecemos, al mermar los derechos de los que están produciendo una riqueza real mediante su trabajo.

Uno no sabe si admirarse más de la mansedumbre de esta ciudadanía que traga con todo, aceptando como inevitable la peor de las políticas, o del cinismo de unos dirigentes que hasta se permiten, en una "pillada" más falsa que un combate de "pressing-catch", sugerir la respuesta social: salir a la calle, huelga general, y al día siguiente los trabajadores a su establo y los parados a su desesperación. Vamos, que parece haber un guión ya previsto, y parece inconcebible -por falta de imaginación o por fatalismo orientalista- que nadie vaya a salirse de él.

Del hecho de que esta reforma ha sido escrita al dictado de Bruselas da fe otra supuesta pillada -uno ya se ha vuelto más escéptico que el Tribunal Arbitral del Deporte juzgando casos de dopaje-, la realizada al ministro de Economía, Luis de Guindos (el hombre de Lehman Brothers en España, menudos antecedentes), que de forma servil asegura al vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, que la putada, perdón, que la reforma laboral a anunciar va a ser "extremadamente agresiva".



Rechazar esta nueva imposición ya no es tanto cuestión de supervivencia y de dignidad como de pura lógica: no podemos apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones a la vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario