lunes, 13 de febrero de 2012

LOS TRIBUNALES VUELVEN A COLABORAR EN EL ENCUBRIMIENTO DEL 11-M

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Todos conocemos el truco nº 1 de los magos: distraer la atención hacia otra parte para que no veamos la maniobra que están efectuando frente a nuestros desatentos ojos. Una mano hace algo que llama nuestra atención, la otra esconde, saca, cambia algo sin que nos demos cuenta. Si sabemos cómo funciona, con el tiempo nos resulta cada vez más obvio.

Pues bien, no es muy diferente lo que hacen los poderes establecidos cuando se trata de distraernos de lo que realmente está pasando (aunque a algunos, entrenados en reconocerlo, cada vez nos resulte más obvio). De hecho, Noam Chomsky la considera la regla número uno de las estrategias de manipulación. Nos lo han vuelto a hacer cuando estábamos mirando hacia otra parte: mientras recibíamos la noticia de la suspensión del juez Garzón, y al parecer todo el mundo tenía algo que decir al respecto (cosa que este "blog" no va a hacer, a no ser que alguien le rete a ello), y proseguía la indignación por la sorprendente absolución de Francisco Camps, la sección 17 de la Audiencia Provincial de Madrid dictaminaba el archivo de la causa instruída por la juez Coro Cillán contra el jefe policial de los Tedax, el sujeto (me niego a considerarle señor) llamado Jesús Sánchez Manzano, por ocultación y destrucción de pruebas durante el simulacro de investigación que realizó en los escenarios de los atentados del 11-M, función que asumió en contra del protocolo que establece que la recogida, almacenamiento y análisis de los focos de las explosiones corresponde a la Policía Científica, y que tuvo por resultado inmediato la imposibilidad de determinar qué estalló, y viciar una investigación que, de haberse llevado a cabo por los cauces previstos, hubiera podido revelar una verdad que haría tambalearse la credibilidad de este país hacia su clase política y su supuesta soberanía nacional.

El archivo de esta causa, promovida por la Asociación Ayuda a Víctimas del 11-M ante el desinterés de los poderes públicos, y después de la campaña de desprestigio que ha tenido que padecer la instructora (no sólo Garzón sufre, amigo lector), es probablemente el mayor revés sufrido por quienes llevamos tanto tiempo exigiendo una investigación concluyente sobre lo que ocurrió, y no una pantomima tan burda como el juicio de la Casa de Campo, en que nos dijeron que era imposible identificar a los autores intelectuales, y que los autores materiales eran los muertos (los cuales, obviamente, no pudieron refutar la imputación).

Ante este nuevo insulto a las víctimas, a la verdad y a la justicia (y hablo de un concepto moral sustituido en nuestros tribunales por un juego de apariencias al servicio de la estrategia de la ocultación), acuso:

- Al P.S.O.E. como partido, y a sus dirigentes nacionales, empezando por el ex-secretario general José Luis Rodríguez Zapatero, de haber utilizado el dolor de las víctimas y sus familias como alfombra sobre la cual accedieron al poder en 2004, y, una vez logrado el poder, haber ocultado la verdad de lo sucedido, desentendiéndose de una investigación a conciencia (¿conocerán el significado de este término?) que determinara los autores, el "modus operandi" y los intereses que costaron la vida a 191 personas.

- Al P.P. por su irresponsabilidad al permitir el libre e irrestricto movimiento de comandos extranjeros en nuestro suelo en marzo de 2004, en una dejación del deber de proteger nuestra soberanía que posibilitó la ejecución de los atentados, y en particular a José Mª Aznar por callar lo que sabe sobre éstos, a Soraya Saénz de Santamaría porque ya sabemos todos el valor de su compromiso (y,por tanto, de su palabra), proclamado hace menos de dos meses, con el esclarecimiento de la verdad, y al ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, por actuar como Pilatos (si no como Caifás) y permitir la consumación de esta sangrienta burla.

- Al juez Gómez Bermúdez de haberse puesto al servicio de la estrategia de la ocultación, sustituyendo su deber cívico de servir a al sociedad por el convertirse en beneficiario de condecoraciones, prebendas y recompensas por su indigna sumisión a los dictados de quienes querían, a toda costa, tapar la verdad.

- Al indigno Jesús Sánchez Manzano por haber destruído pruebas, suplantado funciones que no le correspondían, y haber sido el principal responsable de que los ciudadanos ignoren la verdad de lo sucedido el 11 de marzo de 2004. Él sabrá a cambio de qué pago se ha hecho cómplice un crimen de Estado tan horrendo.

- Al Rey de España, Juan Carlos I, quien, en su condición de ciudadano mejor informado del país, no tuvo reparos en jactarse de saber lo realmente ocurrido cuando contestó a un grupo de familiares de las víctimas "Lo lleváis crudo si queréis saber la verdad"; ¿Por qué no nos la cuenta, Majestad?.


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