miércoles, 4 de enero de 2012

UN VISTAZO A LA PRETENDIDA "SUPERIORIDAD MORAL" DEL REY EN EL CASO URDANGARIN (2)

Todo el mundo sabe lo improbable que resulta hacerse rico dependiendo de un salario. Si la retribución anual es esplendorosa, Hacienda se cuida de reducirla más allá de la mitad, lo que dificulta en grado sumo acceder al Olimpo de los ricos. No obstante, salvada esta premisa, mas improbable resulta acceder a la flor y nata de los ricos, ricos de verdad. Juan Carlos I, Rey de España es la excepción que confirma la regla. Partiendo de la carencia más absoluta de patrimonio, el monarca ha sido capaz de codearse con los más ricos de España. Oficialmente nadie sabe como el Borbón ha llegado ha encaramarse en la cuarta posición entre los más ricos del país. La publicación británica EuroBusiness, citó al monarca como el cuarto hombre más rico de España. La publicación le atribuye una fortuna de 284.000 millones de las antiguas pesetas. Solo están por encima de esta fortuna Emilio Botín –del que tampoco cuadran las cuentas- José María Entrecanales y Rafael del Pino. Quedan por detrás del monarca otros ricos de postín: Esther Koplowirz, Juan March y la Duquesa de Alba. La fortuna que se atribuye al Borbón nadie sabe como se ha generado. Lo que si se conoce, es que la familia real en el exilio portugués de Estoril, tuvo que ser sostenida por una legión de monárquicos asumiendo el papel de mecenazgo para cubrir las carencias básicas producidas por la ausencia de patrimonio de una familia de alcurnia sin posibilidades.

La llegada al trono de Juan Carlos I, con una mano delante y la otra detrás, se dejó en manos del diplomático Manuel Prado y Colon de Carbajal, para recomponer la situación de ausencia de patrimonio del monarca. La vista gorda, de todo lo que hacia Manual Prado, llegó al esperpento y a las situaciones mas paradójicas que se puedan dar. Los sablazos a otros monarcas, y los negocios turbios han acabado por empañar la figura del monarca. La propaganda oficial trabaja denodadamente para mostrar una Casa Real idílica. Los escándalos padecidos por la Reina de Inglaterra y su corte, sirven de referencia como la de la otra cara de la moneda. La diferencia solo esta en el tratamiento del asunto monárquico, entre la prensa inglesa y los medios de comunicación españoles. Si la mitad de todo lo que se ha tapado sobre el monarca español, saliera a la luz pública, el reinado de Juan Carlos I tendría los días difíciles. Mientras tanto la monarquía española disfruta de ser un tabú de silencio y complicidad.

(Fuente: http://ataquealpoder.wordpress.com/2011/12/20/se-aparta-a-urdangarin-por-conducta-poco-ejemplar-y-la-del-rey-averigualo-por-ti-mismo/)

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