jueves, 1 de diciembre de 2011

¿QUÉ VA A OCURRIR EN EL PLANETA?

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Vivimos un momento de caos. Uno de esos momentos de la historia en que parece que todas las certidumbres se desmoronan, y cuesta imaginar un futuro a largo plazo. Algo sucede en el planeta, pero no sabemos qué. En el cuento que es nuestra existencia es el momento en que los monstruos (crisis, amenaza de guerra, terrorismo, ...) salen de su escondrijo. Quien quiera encontrar razones para el desaliento y la depresión, los encontrará sin remedio, pero ... ¿acaso no todos los tiempos han sido turbulentos? Borges escribió en su reseña biográfica de J. C. Lafinur "le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir". La incertidumbre es consustancial a la condición humana, y no hay mejor tiempo para ser optimista que la crisis. Como reza el dicho, "un pesimista ve una catástrofe en cada oportunidad, un optimista ve una oportunidad en cada catástrofe". El mundo ya ha vivido (y sobrevivido a ellas) otras inminencias del Apocalipsis.

El siglo XXI ha nacido sin anestesia, llevándose por delante las vidas de decenas de miles de víctimas de catástrofes aparentemente naturales (si las 180 antenas de HAARP en Alaska no tienen nada que ver): tsunami en el Indico (2004), huracán "Katrina" (2005), terremotos en Perú (2007), Haití (2010) y Japón (2011), etc. Vemos nacer volcanes en nuestras propias costas, y sabemos que la falla de Nueva España, que afecta a las ciudades de la Costa Este de los E.E.U.U., se está activando, amenazando a los centros del poder norteamericano. La Naturaleza se despereza de forma brutal, sacudiéndonos en nuestra somnolencia.

La emergencia cataclísmica de la Pacha Mama, la Gaia de los ancestros, nos llena a la vez de terror y de expectación. Para cualquiera que esté atento, hay múltiples indicadores de este fenómeno: la resonancia Schumann, que es la frecuencia acústica que emite el planeta, se ha elevado de 7.83 a 14 Hz.; la actividad solar está llegando a unos máximos que hacen prever un "Blackout" -una tormenta geomagnética de enorme intensidad- que impida el suministro de electricidad a nivel planetario (fin de este blog y de Internet, por ende); la magnetosfera de la tierra empieza a sufrir "agujeros" como la extraña depresión descubierta sobre Sudamérica; y los satélites artificiales geoestacionarios empiezan a fallar, cuando no a precipitarse sobre el planeta (este año ya han caído siete). Una posibilidad que cada vez más científicos reconocen es la de la completa inversión del eje magnético de la tierra, algo que ocurriría en un periodo muy corto de tiempo y de forma súbita (hay indicios para pensar que ya ha ocurrido otras veces en el pasado). Desde un punto de vista más amplio, nos encaminamos al cruce del ecuador galáctico del meridiano solar, en que la tierra se alineará con el centro de la galaxia, distante de nosotros 28.000 años-luz.

Si miramos hacia la tradición esotérica en busca de orientación -ya que el mundo carece de líderes, pese a estar ansioso de ellos-, nos encontramos con una multiplicidad de advertencias de que nos aproximamos a un periodo crucial para el futuro de nuestra especie. Astrológicamente, clausuramos la era de Piscis, simbolizada por un Mesías pescador, para entrar en la de Acuario, era en la que la energía ha de fluír por cauces hoy insospechados. El calendario maya anuncia la renovación del ciclo de 5125 años conocido como "cuerda larga", iniciado entre el 13 y el 14 de agosto de 3113 a. C. y que concluye el 21 de diciembre de 2012. Este ciclo que se cierra es el de los imperios, la territorialidad y la dominación del hombre sobre el hombre. Su comienzo coincide con la construcción de Uruk, en Mesopotamia, y con la unificación del Alto y del Bajo Nilo bajo la égida del Rey Escorpión, fundador de la Iª Dinastía. Los Vedas consideran este periodo como el del Kali Yuga, la caída de la raza humana en la oscuridad y en la guerra. Al concluir, las estructuras sociales, políticas y económicas que lo sustentaron, han de caer.

La tradición oral de Guatemala afirma que todo lo que no pertenece al orden divino debe desaparecer. El nuevo ciclo cósmico deja atrás, como si mudara de piel, al hombre antiguo para abrir el "portal del alma" y permitir el paso a un nuevo paradigma humano que no podemos ni imaginar aún. Hemos de decidir si acompañamos al planeta en su mutación o si nos resistimos, dificultando una transición que es inevitable. ¿Estamos dispuestos a ver desaparecer sin traumas países, Iglesias, estructuras de poder, etc.? Somos energía espiritual que está tomando conciencia de sí. Es un hecho que, al igual que las viejas estructuras políticas y económicas aceleran su desintegración, también las potencialidades humanas están emergiendo de forma espontánea en los individuos. La extraordinaria actividad solar de los últimos meses está suponiendo un "bombardeo" de rayos Gamma sobre nuestros tejidos orgánicos y nuestro ADN que puede dar lugar a una "re-programación" de éste de consecuencias impredecibles. Suena fantástico, pero la mera existencia humana ya lo es ...

Dejo para otro artículo lo que las profecías específicamente occidentales (Nostradamus, San Malaquías, etc.) anuncian, para recoger esa otra profecía maya silenciada que anuncia para el 28 de marzo de 2013 el advenimiento de un "sexto sol" que alumbrará sobre una nueva humanidad. Los anuncios de aquel misterioso pueblo del Yucatán mejicano no acaban en el solsticio de invierno del año próximo, como quieren hacernos creer intérpretes catastrofistas. Hay esperanza. De hecho, incluso hoy, hay más bien que mal en el mundo. Simplemente, como afirma Ricardo González, "el mal está mejor publicitado".

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