lunes, 14 de noviembre de 2011

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN LOS GOBERNANTES-TÍTERES IMPUESTOS A GRECIA E ITALIA?

Lucas Papademos y Mario Monti se disponen a dirigir, respectivamente, los gobiernos de Grecia y de Italia, países cuyos presidentes han sido depuestos en aplicación de un mecanismo inédito en las democracias occidentales, donde un jefe de gobierno solo cesaba en su mandato por dictamen de las urnas o de los tribunales, y que solo puede ser calificado de golpe de Estado apenas encubierto.

Ambos personajes tienen muchas cosas en común: no han sido elegidos en las urnas, no tienen experiencia en gobiernos nacionales y tienen formación académica estadounidense. Finalmente, les une otro nexo: ambos son miembros de la Comisión Trilateral, un think-tank entre cuyos miembros más destacados se encuentran Henry Kissinger, Javier Solana, Ana Patricia Botín o Emilio Ybarra. Dicho grupo fue creado en 1973 por David Rockefeller, el actual patriarca de la famosa familia y nieto de John D. Rockefeller, el fundador de Standard Oil (el antecedente de Exxon Mobil, la mayor empresa del mundo), personaje que lleva décadas actuando como si del amo del mundo se tratara, y es una de las cabezas visibles de esa hidra que los investigadores de la Conspiración llamamos "la élite".

La larga lista de miembros de la Comisión Trilateral incluye a algunas de las personas más relevantes del mundo político, empresarial y académico del mundo. Entre sus fundadores destaca la presencia de Paul Volcker y Alan Greenspan, que dirigieron la Reserva Federal de EEUU entre 1979 y 2006.

Del grupo de EEUU hay grandes personalidades: Madeleine Albright, ex secretaria de Estado del Gobierno de Bill Clinton; William Dudley, presidente de la Fed de Nueva York; Martin Feldstein, profesor de Harvard y asesor de varios gobiernos; Richard Fisher, presidente de la Fed de Dallas; Henry Kissinger; Joh Negroponte, ex embajador en Iraq; Condoleezza Rice, ex secretaria de Estado con George W. Bush; Larry Summers, ex secretario del Tesoro ex máximo consejero económico de Barack Obama.

Además, el actual secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner y el actual presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, son antiguos miembros de la Trilateral.

Hay dos miembros españoles que pertenecen al comité ejecutivo de la Trilateral: Antonio Garrigues Walker y Alfonso Cortina. Del mundo empresarial también están Oscar Fanjul, ex presidente y consejero delegado de Repsol y actual vicepresidente de Omega Capital (sociedad de inversión de Alicia Koplowitz); Nemesio Fernández Cuesta, también de Repsol y expresidente de Prensa Española (editora de ABC); Borja Prado, presidente de Endesa, e Ignacio Polanco, presidente de Prisa.

La Comisión Trilateral prohíbe que haya entre sus miembros cargos públicos, por lo que tanto Monti, que es el actual presidente del grupo de Europa, como Papademos, tendrán que dejar sus cargos en la Trilateral, guardando las apariencias para cumplir mejor con los designios que sus amos les han encargado. Al fin y al cabo son peones que la élite financiera ha conseguido colocar en posiciones ventajosas en la complicada partida de ajedrez que lleva a cabo contra la democracia y la libertad. Su ascenso antidemocrático al gobierno es un paso de gigante en la estrategia de la gigantesca conspiración que se está desarrollando ante nuestros ojos, y que ya nadie puede negar: la crisis financiera que padecemos ha sido el medio para adueñarse de las riendas de las naciones e imponer una tiranía supranacional. El neoliberalismo o anarcapitalismo (capitalismo con Estado minimizado al máximo), inspirado en las teorías de la Escuela de Chicago y la Escuela Austríaca, inició -y lleva pilotando desde entonces- esta "crisis de diseño planificada" que la desregulación de los mercados de la era Thatcher-Reagan, con su farisaica "revolución neoconservadora", posibilitó. Necesitaban crear una enorme deuda privada que vendría seguida por una deuda pública para pillar a los keinesianos de los gobiernos socialdemócratas e imponer su ortodoxia económica capitalista totalmente favorable a los intereses de las élites económico-financieras, en detrimento de los trabajadores que, de un plumazo y mediante el shock económico, renunciarían a los derechos conquistados desde los inicios del sindicalismo en el s.XlX y al Estado del Bienestar surgido después de la Segunda Guerra Mundial de mano de las políticas socialdemócratas.

¿Alguien se atreve aún a negar que estamos asistiendo al cumplimiento de una conspiración?

(Fuente de los datos -y algunas citas- aportados: http://www.eleconomista.es/economia/noticias/3523263/11/11/La-Comision-Trilateral-el-thinkthank-que-une-a-Mario-Monti-y-Lucas-Papademos.html)

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