domingo, 20 de noviembre de 2011

EL VOTO COMO FORMA DE SOMETIMIENTO

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Jalaparevealed es el autor del excelente análisis de lo que implica cumplir con la formalidad de votar en orden de darle apariencia de legitimidad a un sistema sistema tramposo.

A escasos días de las elecciones generales en España me siento en la obligación moral y ética de hacer algunas aclaraciones de suma importancia, ya que por las actitudes que oigo y veo en la sociedad en general, parece que el personal está algo despistado.

La sociedad está muy equivocada, porque considera el simple acto de votar como democracia, olvidando que con Franco ya se votaba, y sin concebir que uno puede ser demócrata, pero oponerse no a este o aquel partido, sino al sistema de partidos, a la oligarquía política española. Quien vota en blanco acepta el sistema político sin hallar ningún partido que lo convenza. Quien defiende la democracia (frente al sistema que hay en España, que es partitocrático y oligárquico, NO democrático), pero piensa que la misma manera en que se organizan las elecciones impide la democracia, NO VOTA.

Si damos un voto en blanco estamos dando el voto a dejar las cosas como están. No votar es rechazar a todo el sistema por que no funciona y no hay nadie en quien confiar. EL SISTEMA HA FRACASADO pero hay gente cerrada de mollera que aún no se ha enterado o no se quiere enterar.

No obstante, los esclavos modernos se sienten todavía ciudadanos. Creen votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos, como si aún pudieran elegir. Pero, cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental, entre la izquierda y la derecha en España, entre la socialdemocracia y la derecha populista en Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el Reino Unido?. No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil.

Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupará los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia.

La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa. Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el diálogo permanente sobre la organización de la vida en común. Esa es la verdadera democracia señores!!. La forma representativa y parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al simple derecho de votar; es decir, a nada. Escoger entre gris claro y gris oscuro no es una elección verdadera. Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendida izquierda social demócrata.

No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo. Es tiránico por naturaleza, sea ejercido por un rey, un dictador o un presidente electo. La única diferencia en el caso de la “democracia” parlamentaria es que los esclavos tienen la ilusión de elegir ellos mismos al amo que deberán servir.

El voto los ha hecho cómplices de la tiranía que los oprime. Ellos no son esclavos porque existen amos, sino que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos.

Espero con estas palabras, y esa era mi intención, el poder haber abierto unas pocas de esas muchas mentes cerradas de mollera que se escudan diciendo que el cambio es imposible, que esta es la naturaleza humana, que la maldad viene implícita en el ser humano, que eso siempre ha sido así, y siempre lo será, a esas personas les digo que no se dan cuenta (o no se quieren dar cuenta) que esa actitud lo que oculta es el miedo al cambio, el miedo a no poder adaptarse a una nueva forma de vida. El solo hecho de que haya una persona en el mundo que piense diferente (y os aseguro que no hay solo una, somos millones) es suficiente prueba para demostrar que la naturaleza humana no está prefijada ni es inalterable, el mundo no hace al humano, el humano hace al mundo y se hace así mismo. Quizás ha llegado el momento de dar un salto evolutivo como especie, quizás ese salto evolutivo sea un cambio en la conciencia como ser humano. Así que todos los que estén dispuestos a este viaje serán bienvenidos, y los que no lo estén, por favor HÁGANSE A UN LADO!!.

Al fin y al cabo Darwin ya lo explicó bien, la evolución solo se trata de selección natural y tiempo. ¿No es tan difícil de entender verdad?.

(Fuente: http://jalaparevealed.wordpress.com/2011/11/17/votar-es-abdicar-la-ilusion-del-voto-y-la-democracia-parlamentaria/#more-1106)

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