miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL MINISTERIO DE CULTURA CREA UN GALARDÓN A LA TORTURA

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El ministerio de Cultura, que dirige la impresentable Ángeles González Sinde, ha creado el Premio Nacional de Tauromaquia para "reconocer" anualmente los "méritos extraordinarios" de un profesional o institución del toreo. Aparte de que la dotación de tan siniestro galardón, 30.000 € provenientes de nuestros impuestos, no parece el más acorde con los mensajes de austeridad que el gobierno lanza, premiar el maltrato animal parece más propio de un pasado oscurantista que de una sociedad que se llama a sí misma "civilizada".

Que sea esta auto-reconocida mamporrera de los intereses del Departamento de Estado de los E.E.U.U. quien se saque ahora de la manga este reconocimiento a la barbarie ya no puede extrañar a nadie: la gestora del pesebre de subvenciones a los "creadores" serviles con el poder, la responsable de delegar la recaudación que corresponde al estado en manos de una sociedad privada (la S.G.A.E.) que ha resultado ser un nido de corruptos, la defensora de un canon digital que la U.E. declaró ilegal, la impulsora de la "ley mordaza" encaminada a censurar Internet ... ha perdido la capacidad de sorprendernos. Siempre se ha alineado con sus "amiguitos" ignorando que, mientras dure su mandato, se debe a los intereses de los españoles, no de las camarillas que buscan medrar a su vera. Ahora son esos mamarrachos vestidos de rosa y que encarnan una "hombría hispánica" que la evolución de la conciencia humana ha arrumbado al rincón de las supersticiones irracionales quienes pueden aspirar a embolsarse un dinero que proviene de nuestros maltrechos bolsillos. ¿Soy el único que siente vergüenza de esta situación?



Ya que la turiferaria ésta quiere premiar los méritos relacionados con el toreo, le propongo desde aquí algunas opciones para la concesión del galardón:

- Otorgárselo al juez de instrucción que reconoció a un polémico matador el derecho a conducir bebido por encima de los límites de velocidad establecidos para el vulgo, llevándose por delante la vida del desafortunado ciudadano que se cruzó en su camino ("doctrina Farruquito", podríamos llamar a este proceder jurídico). Ese asesino -no sólo de bóvidos- se encuentra libre y recogiendo sentidas muestras de afecto y comprensión de su feligresía.

- Concedérselo a la Generalitat de Cataluña por atender el sentir de la ciudadanía y prohibir las corridas en su territorio. Éso sí es meritorio, aunque me da que no en el sentido en que pretende la ministra pesebrista.

- Reconocer el gesto del "arrepentido" Cristian Hernández, quien protagonizó un sonado escándalo en La Monumental de Méjico hace un año al negarse a matar un toro, cortarse la coleta y despedirse del criminal festejo.

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