miércoles, 7 de septiembre de 2011

"EL RAMADÁN EXTREMO DE JOSÉ", artículo de EL MUNDO

.
Hoy hace un mes que la portada de CRÓNICA, el suplemento de reportajes que ocupa las páginas centrales de la edición dominical de "EL MUNDO", aparecía dedicada al fenómeno del pranismo, la sustitución de la alimentación oral que la humanidad ha conocido desde sus orígenes por la captación directa de la energía vital. Y si bien este "blog" tiene en su cabecera el lema "contrainformación que no encontrarás en los medios oficiales", he de hacer una obvia excepción, puesto que los medios "convencionales" están asumiendo que este salto evolutivo es ya imposible de ignorar. El reportaje glosaba tanto el ayuno que celebramos un grupo de "buscadores" en San Vicente de Piedrahita como la difusión en la gran pantalla del documental "Vivir de la luz", de P. A. Strubinger (ambos han tenido sus correspondientes entradas en el "blog": http://astillasderealidad.blogspot.com/2011/07/alimentarse-de-luz.html y http://astillasderealidad.blogspot.com/2011/08/vivir-de-la-luz-un-totum-revolutum.html). Me llegan noticias de que Cuatro TV está grabando un reportaje de próxima emisión sobre este fenómeno, lo que contribuirá aún más a su difusión. ¿Cómo reaccionará la -reaccionaria- "ciencia oficial"?



EL RAMADÁN EXTREMO DE JOSÉ


Cuando 1600 millones de musulmanes ayunan, encontramos a españoles que viven casi sin comer. Como José, un mes con sólo dos zumos diarios. O Roberto: "Aspiro a no comer". Su gurú asegura llevar 5 años sin probar bocado ni beber. Dicen que se alimenta de sol y aire.


"Esa dentadura perfecta que exhibe, nívea y milimétricamente alineada, hace más de un mes que no mastica ningún tipo de alimento sólido. Mide 1,79 metros y pesa 66 kilos.

-¿Y qué ha comido hoy, Roberto?-, pregunto al madrileño, de 50 años, el día de nuestra reunión, miércoles 3 de agosto.

- Hoy, solo agua, y ayer un zumo de melocotón con pera y otro de sandía. Algunos días solo bebo agua, y poca, para ver cómo me voy sintiendo... Un poco de comezón en los labios pero nada que me haya alertado sobre mi salud. Y procuro hacer algo de ejercicio para ver cómo van mis energías.

Manu -40 años de edad, 1,88 de estatura y 66 kilos de peso, nacido en Alemania pero en suelo español desde hace 17 años, residente en La Palma (Canarias)- también se encontraba de ayuno el miércoles.

"Me he tomado tres tacitas de hierbas para depurar el hígado. Hoy, nada más. Normalmente me hago un zumo de fruta por la mañana, diluido con un 50% de agua; a mediodía licuo unas cuantas verduras, y por la noche me tomo otro zumo. Lo tomo más porque me apetece el sabor en la boca que por necesidad. Hambre realmente no tengo".

- ¿Y cuánto lleva así?

- Salvo alguna pieza suelta de fruta, no he ingerido ninguna comida desde el 2 de julio. Y puedo dar un paseo de 10 kilómetros ahora mismo. Me encuentro incluso mucho mejor que antes del proceso...

José Ignacio, vasco, 49 años, trabaja en un bar donde sirve pinchos y buenos chuletones, productos a los que él no les hinca el diente desde hace más de 5 años. Su nevera solo enfría un plato con unas piezas de las frutas a las que extrae el jugo. Como los anteriores, lleva más de un mes a base de zumo y agua. Pesa 59 kilos y mide 1,72.

- ¿Cuál es su cesta de la compra de una semana?

-Un par de kilos de manzanas, otro kilo entre melocotones y naranjas y un melón. Si llevara una vida más tranquila es probable que con beber agua fuera suficiente, incluso hay personas que ni siquiera necesitan agua para sobrevivir...

La dieta de Roberto, Manu y José obedece al convencimiento de que el organismo humano puede funcionar perfectamente ingiriendo muy pocas calorías -ninguna incluso-, y no tiene fecha de finalización.

No piensan volver a comer tal y como dictan los patrones nutricionales al uso, aseguran, a no ser que el cuerpo se lo exija. Para entender la teoría que defienden quizás haya que ver primero el polémico documental Vivir de la luz, del realizador austriaco P. A. Straubinger.

Por la pantalla desfila el santón indio Prahlad Jani, un octogenario quien afirma sumar más de siete décadas sin llevarse nada a la boca, ni siquiera un sorbo de agua. Está también el científico Michael Werner, jefe de Operaciones Farmacéuticas en Basilea (Suiza), quien dice que dejó de comer en enero de 2001 y, de ser cierto, habría pasado la última década a base de café y zumos.

No aparece en el documental otro supuesto autótrofo -así se denomina a los organismos capaces de elaborar su propia materia orgánica a partir de sustancias inorgánicas, como las plantas clorofílicas-, el célebre Víctor Truviano, argentino afincado en Nueva Zelanda, el maestro de Roberto, Manu y José. Truviano adiestra a sus seguidores mediante lo que llama "el proceso", un curso que dura 11 días y que en julio impartió en España por primera vez de modo presencial, porque ya había formado a cientos de españoles vía Skype.

El misterioso proceso -a los españoles les costó 1.000 euros, alojamiento incluido- consiste en seguir durante 11 días el siguiente menú. Día 1: comida normal, vegetariana o carnívora. Días 2 y 3: solo se ingieren zumos de frutas, en principio puros y luego diluidos cada vez con más agua hasta acabar solo con agua. Días 4, 5 y 6: no se ingiere nada. Días 7, 8, 9 y 10: se comienza a tomar agua de nuevo, añadiéndole gradualmente zumo hasta llegar a zumos concentrados. Día 11: se puede volver a comer o seguir con líquidos.

Al seminario del gurú, en San Vicente de Piedrahíta (Castellón), asistieron José, Manu, Roberto y otros 15 españoles. El tono de voz de Truviano es suave, místico, zen.

-Dice que lleva cinco años sin comer ni beber...

-En enero hice seis años sin comer y cinco sin líquidos, y ya no voy al baño ni orino. Pero es algo que yo no busqué y hay que tener cuidado, porque hay mucha gente fanatizada con ello y se puede convertir en una enfermedad. En mi caso, a los cuatro años comencé a tener deseos de no comer, pero estoy abierto a que si alguna vez tengo de nuevo ganas lo volvería a hacer y me llenaría de felicidad, porque todo gira en torno a la comida, la vida social... todo lo que hacemos es para comer.

-Sostienen ustedes que no es necesario alimentarse para obtener la energía que el organismo necesita, que esta se puede obtener directamente del "prana", una especie de energía universal que está en todas partes y a la que se puede acceder mediante la respiración y la meditación... (Otros autótrofos dicen practicar el sungazing, es decir, extraerían esa energía de la contemplación directa del sol).

- Así es.

- Entenderá que todo esto es muy difícil de creer...

- Entiendo las críticas y que la gente no me crea, respeto muchísimo a quienes piensan de modo distinto. Pero yo ya no estoy en la etapa de demostrar, me ha estudiado hasta la NASA... Y yo ahora estoy en la etapa de compartir mis conocimientos, de hacer entender.

Víctor Truviano, de 34 años, ha enseñado sus métodos a unas 60.000 personas y dice tener constancia de que, al menos 40, solo se alimentan actualmente con líquidos. Ninguno de sus pupilos habría alcanzado su grado de ascetismo.

El misterioso proceso -a los españoles les ha costado 1.000 euros, alojamiento incluido- consiste en seguir durante 11 dias el siguiente menu. Día 1: comida normal, vegetariana o carnívora. Días 2 y 3: sólo se ingieren zumos de frutas, en principio puros y luego diluidos cada vez más con agua hasta acabar sólo con agua. Días 4, 5 y 6: no se ingiere nada. Días 7, 8, 9 y 10: se comienza a tomar agua de nuevo, añadiéndole gradualmente zumo hasta llegar a zumos concentrados. Día 11: se puede volver a comer o seguir con líquidos.

Manu se decantó por el segundo camino, y hoy se denomina "liquívoro". Para entender cómo ha llegado a este punto hay que remontarse siete años atrás: "Vivía en Barcelona y era un director comercial de traje y corbata. Estaba hecho una mierda. Comía fatal, era adicto al trabajo, fumaba dos paquetes al día, bebía en todas las comidas, tuve dos hernias discales ... Y dije: Esto no puede seguir así".

Vendió su chalet con piscina, se trasladó a La Palma, y se hizo, por este orden, vegetariano, vegano -no consumen ningún derivado de animales-, crudívoro -sólo toman frutas y vegetales crudos- y, de momento, liquívoro.

- ¿Llegará a intentar vivir sin comer ni beber como Truviano?

- No es mi principal aspiración en esta vida. MI aspiración primera es ser lo más feliz posible. Si llego al pranismo, pues muy bien. ¿Estoy llegando a ello? Seguramente, porque me lo pide el alma.

Dice que hace siete años que no visita al médico ni toma una pastilla. Vive de lo que cultiva en su huerto, de las rentas de su anterior patrimonio y del trabajo de su pareja, acupuntora y crudívora. Tiene dos hijas, de dos y cinco años. La pequeña no ha probado la carne.

- Imagino que ya se lo habrán preguntado: más de un millón de personas se encuentran al borde de la muerte en Somalia por la hambruna, ¿por qué no se exporta esta teoría de vivir sin comer a África?

- Es una pregunta recurrente que sale en el documental. Se trata de un problema de conciencia. Si tienes miedo a morirte por no tener alimentos, te vas a morir. La mente es muy poderosa, y lo que proyectas acaba sucediendo. Para llegar a este estado hay que depurar el cuerpo, trabajar a nivel espiritual, porque no se trata de dejar de comer sino de alimentarse de otra cosa, del prana, y para alimentarse del prana hay que meditar, respirar ...

Lo que piensa prácticamente en bloque la comunidad científica lo verbaliza Darío Acuña Castroviejo, catedrático de Fisiología Humana de la Universidad de Granada: "Es imposible. Un hombre adulto, normal, de unos 75 kilos, que no ingiera nada -contando con que sí bebe agua- tiene una capacidad máxima de ayuno de unos 30 días aproximadamente. Quien diga que lleva meses y años sin comer, miente. Es totalmente imposible. Un hombre adulto, normal, de unos 75 kilos, que no ingiera nada -contando con que sí beba agua- tiene una capacidad máxima de ayuno de unos 30 días aproximadamente".

- ¿Y si se toman zumos?

- Habría que ver a qué llaman zumitos, qué le echan exactamente. Un adulto normal necesita unas 2500 kilocalorías al día, pero si se reduce mucho la actividad física ...
(Otros expertos estiman que sólo a base de líquidos se pueden vivir entre 60 y 90 días)

José Vicente, 33 años, terapeuta, catalán, hijo de emigrantes andaluces, también asistió a las lecciones de Truviano. Es el más avezado del grupo, puesto que comenzó por su cuenta una semana antes, y hoy suma, por tanto, 42 días a base de líquidos. Mide 1´68 y pesa 52 kilos.

- ¿Y qué le dice a su madre?

- Fue muy curioso. Al llegar a su casa y verme ella tan bien, lo aceptó. Sabe que es una decisión mía y siempre le he explicado que, en el momento en que vea algo extraño, que sienta que en mi cuerpo algo no funciona bien, volveré a comer. Y la verdad es que me siento genial.

Roberto, el madrileño con el que arrancaba este artículo, oculta sin embargo que no come a la familia (el nombre es falso, ha pedido anonimato). Ya hizo el proceso, vía Skype, el años pasado, y lo dejó por las presiones de su entorno.

- ¿Hasta dónde piensa llegar esta vez?

- Aspiro a poder vivir sin tomar nada, pero tengo claro que en cuanto haya perjuicios, en cuanto sienta algún daño, volveré nuevamente a la situación anterior".

(Ana María Ortiz, "Crónica", 7/8/2011)

1 comentario:

  1. http://translate.google.es/translate?
    hl=es&langpair=en%7Ces&u=http://personalexcellence.co/blog/fasting/


    AUTÓTROFO:
    Entendemos por autótrofo a todos los organismos que tienen la capacidad para elaborar su propio alimento a partir de sustancias inorgánicas tales como los elementos no vivos del planeta (luz, agua, etc.). Entre los organismos autótrofos más importantes y comunes encontramos a las plantas ya que las mismas realizan su propia síntesis alimentaría, utilizando elementos tales como el agua y la luz solar para elaborar su alimento.

    ResponderEliminar