jueves, 28 de julio de 2011

UNA POLÉMICA ESPISTOLAR

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Hace seis días publicaba en el blog un texto que, bajo el título ESPIRITUALIDAD Y RELIGIÓN, UNA Hª DE DESENCUENTROS, constituyó mi primera colaboración con la revista RED ALTERNATIVA. Dicha revista fue objeto en su momento de una áspera crítica por parte de un lector que recriminaba a su editor un enfoque del cual mi artículo participaba plenamente, y que este lector resumía en la expresión "abogar por orientalismos". Del eMail que dirigió entresaco los párrafos más significativos:

"No comprendo porqué hablar de oriente cuando el cristianismo lo sobrepasa con mucho y con pruebas.

En su revista se habla de nirvana, limitaciones, equilibrio, felicidad, salud, crecimiento personal, vacío, meditación y muchas otras cosas que no dejan de ser corporales y mentales y con las cuales uno se enreda sin fin en el negocio de las técnicas y libros de autoayuda, casas de reposo y las tiendas dietéticas. Parece muy importante meditar, pensar en el karma o llegar al vacío, desbloquearse emocionalmente... Esto no satisface sino a los infantiloides que me rodean donde quiera que voy y me pretender hacer comulgar con ruedas de molino y pasar por su aro.

Estoy cansado de ver personas que se alejan del cristianismo porque colocando incienso con un fondo de un elefante azul con varios brazos y muchos colores las hará sentir mejor. O que el buda con los brazos de una manera las hará tener suerte. O que el mandala tal te hará relajarte. Esto no es serio, esto es infantil y alejado de la verdad. ¡Basta ya de jugar con las personas!. Parece que da miedo decir la palabra Dios.

En las editoriales se repiten los temas hasta el aburrimiento y mareando siempre la misma basura: las dualidades, los chacras, los deseos y la diosa de múltiples brazos. Todo esto me parece de niños y por eso me encuentro que cuando voy al trabajo o salgo a la calle parece que estoy en el patio de un colegio lleno de chiquillos que solo piensan en divertirse.

El orientalismo y todas sus bifurcaciones no son más que mentalismos sin solución de continuidad.

El hombre tiene una mente cambiante por eso se apunta a todo lo que es nuevo. En los años 70 empezó el amor libre, ahora la nueva era y los orientalismos, ¿qué vendrá después?. Estoy cansado de ver personas reducidas a animales que dejan la energía fluir y donde todo vale con un canuto en la mano y sexo a todas horas. Primero la generación X, ahora la NIni, el canuto, el relativismo,…

Estoy aburrido de Ramiro Calle y todos los eternos buscadores que más que buscadores parecen imbéciles que se quieren perder cada dos por tres y necesitan hacer varios viajes a sitios, supuestamente trascendentales, para conseguir llegar a saber quienes son y escribir un libro cada vez. En lugar de dedicarse a amar a Dios y cumplir los mandamientos, estas mentes infantiloides consideran mejor sentirse buscadores de algo que ya sabemos, pero es mejor escribir libros por docenas mareando los temas ya sabidos desde hace siglos. Con esto se crean absurdos deseos en las personas mediante el planteamiento de preguntas que están resueltas hace siglos y que con solo estudiar el cristianismo se da uno cuenta en seguida quien somos, donde vamos y de donde venimos. Pero es mejor dar vueltas a las cuatro cositas orientales para vender. Esto no es serio. ¡Basta ya de jugar con las personas!.

¡Parece mentira!. Para los eternos buscadores les digo que el ser humano es racional y libre y está compuesto de materia y espíritu; es creado por Dios y este le deja entera libertad. Debe buscar la verdad fuera de todo relativismo apoyándose en razones que le lleven a la Verdad, la Belleza y el Bien el cual es Dios desde los tiempos de Adán y Eva. El ser humano lo es en tanto y cuanto ejerce su libertad con responsabilidad, amando su cuerpo pero sin excederse. También el ser humano lo es cuando se aleja de la animalidad y se nutre de sabiduría que le haga llegar a Dios y abandone la superficialidad y el todo vale. Las Iglesias están llenas de vida, guitarras y alegría. El mundo eclesiástico abarca todo lo necesario para la correcta vida del ser humano. No hay mejor casa de reposo que una iglesia o monasterio para hacer Ejercicios Espirituales. Jesús es Vida que nos ofrece la posibilidad de estar en su Reino, ¿qué ofrece buda o el zen?. Dejen de mentir a la gente y sacarles el dinero.

Detesto las personas que no son cristianas porque dicen que el cura de tal sitio hizo esto o lo otro y por eso, por un garbanzo tiran todo el cocido descalificando a la iglesia. El cristianismo es una religión, un código moral, una filosofía y un modo de vida que se piensa y se siente de modo personal y así será su salvación, o no, independientemente de lo que hagan los sacerdotes o el Papa.

Detesto las personas que rechazan cualquier cosa sin haber estudiado mínimamente su doctrina.

El zen, el budismo y otros orientalismos se explican en los libros como no doctrina, no religión, no filosofía dejando a la persona en un suspenso con el único propósito de activar su curiosidad y hacerle probar para engancharse y liberarse de lo que manda el cristianismo y lo que promete. Los orientalismos no ofrecen sino cositas corporales.

Ni el zen, ni el budismo ni el yoga ni otros mentalismos ofrecen la riqueza del cristianismo ni el paraíso, están a años luz pero es más bonito dedicarse a un jardín zen que cuidar enfermos, es más atractivo ver un elefante azul que estudiar el catecismo, es mejor viajar mil veces a India que limpiar la iglesia y adornarla para la liturgia.

Meditar continuamente en un koan no le hace a uno salvar su alma ni curar los pecados sino enredarse en un lío mental que parece más un juego para inteligentes que algo serio y trascendente. Al fin y al cabo la supuesta iluminación que se alcanza se pierde sino se practica y, en resumen, espiritualmente no hemos avanzado mucho. Es más provechoso meditar en Jesús que leer sobre el dalai y sus viajes y sus purificaciones. Una persona de este tipo puede ser muy buena y no violenta pero sino cree en el Dios de los católicos ya ha perdido su alma hace mucho tiempo.

Jesús es la Vida, el Camino, la Verdad y la Luz. Con solo esta frase ya habría para muchas editoriales. Jesús hizo muchos milagros, ejerció con autoridad. Con sus hechos habría para muchas editoriales. Jesús murió en la cruz por los pecados de los hombres. Pensando y desarrollando estas palabras habría para muchas editoriales que harían mucho más bien a quienes lo lean que con tanta tontería oriental.

(...) Por estos motivos le invito a hablar de Jesús y escudriñar en sus palabras y su extraordinaria vida para poder tener un contenido trascendental. Poco sabemos de la Santísima Trinidad por eso invito a visitar las iglesias e indagar en este gran misterio. Les invito a abandonar sus estupideces y les invito a acudir a la iglesia para participar con guitarras y coros y dedicar la alegría a Dios. Les invito a regresar al verdadero Camino lleno de Luz que nos llevará a la Verdad.

Buen día,"



No es una carta breve, y espero haberla extractado en lo esencial. No siendo yo Ramiro Calle, tampoco la tengo por ofensiva, aunque sí la contesté en los siguientes términos:

"Querido S..., paz y bien.

Quiero empezar con agradecimiento esta carta, que es a la vez un respetuoso acuse de recibo y una respuesta a tu crítica a la línea editorial de la revista "Red alternativa", en cuyo último número he tenido el honor de colaborar. Agradecimiento porque si eres tan crítico es porque su lectura te ha removido internamente -que es lo que pretende-, y porque expresas libremente tu desacuerdo, posibilitando un diálogo que espero que sea enriquecedor para ambos.

Desde este agradecimiento, no puedo suscribir tu apología de un cristianismo, que, afirmas, "sobrepasa al oriente con mucho", como si esto de la espiritualidad fuera una concurso en el que algún tipo de prueba descalificara a un competidor para dar la victoria a otro, y no una vasta "tierra sin caminos" (al decir de Krisnahmurti) donde todo es válido si nos hace crecer. Lo que tú llamas "oriente" es lo que yo llamo patrimonio espiritual de la humanidad. Nos invitas a desorientarnos (perdón, a desorientalizarnos), para afirmar que solo Cristo basta y que quien no cree en el Dios de los católicos "ha perdido su alma hace mucho tiempo", repitiendo aquella máxima -terrible en su pretensión de exclusividad- que fijó hace diecisiete siglos San Cipriano de Cartago, y que afirma "Extra Ecclesiam nulla salus" (fuera de la Iglesia no hay salvación). Yo te pregunto, ¿qué es lo que condenamos al pretender "salvarnos"? ¿La vida, la terrenalidad, el deseo, la existencia, … las únicas certezas que honestamente podemos considerar? ¿Y qué se nos exige a cambio? ¿"Sacrificar el intelecto a Dios", según la fórmula de Ignacio de Loyola? ¿Enredarnos en discutir sobre si la resurrección es de la carne o del espíritu? (esto sí que es un "mentalismo sin solución de continuidad", pero que ha atormentado a una atribulada y sincera creyente, mi abuela).

Como ves, querido S..., hablo de una doctrina que conozco algo más que "mínimamente", pues fui -hace solo veinte años- católico de misa y comunión diaria. Es mi conocimiento de una Iglesia en cuyo regazo me hice persona el que me autoriza a dudar de la seriedad de una propuesta tan limitadora para la mente humana como la que ofrece un cristianismo ritual, superficial y caduco. Admito que también existe un cierto orientalismo esteticista, aparente y superficial, pero si a lo que vamos es a discutir si queda mejor el Belén navideño o la imagen de Ganesh, dejémoslo estar y que decidan los decoradores. Entiendo que hablamos de algo más serio, como es la inquietud del buscador espiritual, actitud de la que es fácil dimitir, pues es harto exigente. Eres libre de llamar "basura" a todo lo que rechazas, pero fue precisamente Jesús quien afirmó "por sus obras los conoceréis" (Mateo 7, 20). Hay que reconocer que la Iglesia ha hecho verdad en no pocas ocasiones aquella máxima de que "nada es más peligroso que un buen consejo acompañado de un mal ejemplo" (Madame de Maintenon); si reconoces que un buscador puede ser una persona muy buena y no violenta, ¿qué más ha de ser?. En un mundo que los fanáticos religiosos están convirtiendo en un infierno, ¿prefieres a los asesinos de Ananías y Sáfira, de Hypatia, del emperador Juliano, de Juan Hus, de Savonarola, de las víctimas de la matanza de Salónica, de San Bartolomé, o –más recientemente- de Sabra y Chatila, de ese I.R.A. que se define como ideológicamente católica, o esa E.T.A. que -como demuestra fehacientemente Álvaro Baeza- "nació en un seminario", antes que a los pacíficos, que hasta Jesús alaba (Mateo 5, 9)? ¿Son preferibles las Cruzadas, la Inquisición o la masacre del autoproclamado fundamentalista cristiano Behring Breivink en Oslo al yoga, las constelaciones familiares, la risoterapia o la meditación? ¿Qué religión puede competir contra el cristianismo en cuanto a un sometimiento sanguinario de cuerpos y espíritus, como los de los 34.382 seres humanos quemados vivos por la Inquisición entre 1481 y 1788 solo en España? No buenas razones pide el saber popular, sino obras … siendo las de la Iglesia y sus adeptos frecuentemente sangrientas.

Afirmas que quienes se recrean en "basuras" como las dualidades, los chacras, los deseos y la "diosa de múltiples brazos" (dejemos lo de si te refieres a Kali, Yurta, u otra) te hacen pensar que estás en el patio de un colegio lleno de chiquillos que solo piensan en divertirse. ¿Qué hay de rechazable en esa visión? ¿No era el Edén de tu mitología un jardín donde nuestros primeros padres descubrían el mundo como niños inocentes? En cuanto al Buda que "con los brazos de una manera" otorga suerte, ¿cuál es la diferencia sustancial con el sacerdote que bendice? ¿Que uno no pertenece a tu tradición y el otro sí? ¿Crees que los mitos en que has sido adoctrinado son preferibles a los de otros? Créelo si quieres, pero dudo que tu conformismo sea preferible a mi libertad. La comodidad disfrazada de virtud no es religión, sino sometimiento.

Preguntas qué ofrecen Buda o el zen (que, por cierto, es una forma de budismo; lo recalco porque aconsejas "no rechazar cualquier cosa sin haber estudiado mínimamente su doctrina"). Respondo: la plenitud, la superación del sufrimiento, la felicidad, … ¿Es poco? Ciertamente meditar en un koan no le hace a uno salvar su alma, pero tampoco lo necesita si previamente uno no la ha condenado (o ha aceptado masoquistamente la condena que otros han arrojado sobre ella). Y en cuanto a curar los pecados, espero que no pretendas esgrimir el extraño dogma según el cual venimos al mundo siendo pecadores antes aún de ser personas. El pecado original es un insulto a la inteligencia. Si pecado es "toda desobediencia voluntaria a la ley de Dios" (esto dice el Catecismo), ¿cómo puede estar en pecado una criatura carente de entendimiento y de libre albedrío, solo por nacer humana? (y encima se llama pecado "original" al que pretendidamente es el más común). Rechazo la actitud presuntuosa de quien se cree investido del taumatúrgico poder de "corregir", mediante ablución ritual, la inclinación humana al mal. Jamás he pensado que sacramento alguno devuelva la inocencia a quien no ha podido perderla aún.


Debo, en cambio, aceptar tu alegato final: poco sabemos de la "Santísima Trinidad". Tan poco que si empezamos a analizar seriamente qué persona falta donde hay un Padre y un Hijo, no nos sale ni de broma espectro, paloma ni entelequia semejante, sino … (¿cómo ignorarlo?) UNA MADRE. (El único modo de aceptar otra posibilidad es el proceso de pertinaz adoctrinamiento que padecen tantos niños en esa programación mental de la que Goebbels se sentiría orgulloso y que llamamos Catequesis). Sería interesante preguntarnos el por qué de esa exclusión de lo femenino en la divinidad. Como ves, a mí no me da miedo la palabra Dios. En cambio, creo que ya sabes qué libro afirma que "el temor de Dios es el principio de (¿la neurosis?, no, no es un escrito de Freud) … la sabiduría". Lo que rechazo es la antropomorfización -versión masculina y patriarcal-, del Misterio Absoluto. Y no es de recibo rechazar por "infantil" "tanta tontería oriental" para sustituirla por la participación "con guitarras y coros" en la liturgia parroquial. ¡Si al menos nos invitaras a escuchar las "Pasiones" de Bach! (Uy, no, que ése era protestante y por tanto, "ha perdido su alma"; aunque, ¡qué extraordinaria música componía desde el error!).

S..., no quisiera excederme con sarcasmos, pero tanta fobia como la que muestras hacia el "amor libre" (¿puede el amor ser otra cosa sin dejar de ser amor?), a las "cositas corporales" (el cuerpo es nuestra casa, S..., y nuestra casa requiere atenciones), a ver "personas reducidas a animales que dejan la energía fluír" (¿acaso lo conveniente es bloquearla?), etc., necesitan de una revisión, tanta como afirmar que Dios deja al hombre entera libertad y a continuación añadir que ese hombre tan libre "debe" hacer esto y lo otro. Tu rechazo al concepto "animal" no deja de sorprenderme, pues el término deriva del latín "anima" (alma, principio de vida), y no concibo otra alternativa a nuestra naturaleza de seres dotados de alma que la de convertirnos en desalmados.

Finalmente, me gustaría que concretaras tu invitación a hablar de Jesús, puesto que conozco no menos de veinte versiones distintas de este personaje: el Jesús mesiánico que busca restaurar el linaje de David, el arquetipo junguiano que simboliza un modo de ser hombre, el rebelde que se enfrenta a la usura de los banqueros sagrados del Templo, el sanador y asceta desbordado por su misión, el que se hacía llamar "hijo del hombre" pero fue reconocido como "hijo de Dios" por sus seguidores… Si conoces bien los orígenes del cristianismo, sabrás que existieron al menos 216 Evangelios de los cuales, por razones harto interesadas, el Concilio de Nicea seleccionó como auténticos cuatro (los sinópticos y el de San Juan), condenando los demás como heréticos. Es decir, que con el fin de justificar su poder y arrogarse en exclusiva la potestad de administrar el legado mesiánico, la Iglesia redujo la información disponible sobre Jesús a la cincuentaycuatroava parte de la que llegó a existir. Muchos de esos Evangelios aprócrifos han llegado hasta nosotros por singulares caminos, ¿Cuántos cristianos los han leído? ¿Cómo tomar en serio una creencia cuyos adeptos prefieren ignorar los testimonios históricos sobre su fundador? No digamos ya si empezamos a comparar los relatos de sus seguidores con los existentes sobre Mitra, Atis, Serapis, Osiris, Dionisos, Krisnah, etc., sospechosamente similares -milagros incluídos-, pero anteriores en el tiempo. ¿Cómo encararías el descubir que veneras la enésima edición de un mito agrícola y solar muy común en el Mediterráneo en los siglos –I y I?

Dices que Jesús hizo muchos milagros, pero eso es algo que crees porque sus seguidores le atribuyeron todos los que circulaban por entonces en mitos diversos, desde la resurrección de El-Azarus por Osiris (el nombre egipcio del beneficiario del milagro apenas se camufló en su traducción judía) hasta el nacer de una virgen, algo que también se afirmó de todos los arriba citados, amén de Buda, Horus, Tammuz, Adonis, Ixion, … .

S..., desde el corazón, ¿qué mayor milagro quieres que la Conciencia, algo que en términos de probabilidad no debería existir, pero que está aquí, en ti y en mí? No hay espectáculo como este Universo, ni milagro mayor que la vida. Y a quien no le baste, lee lo que le espeta Jesús en Mateo 16, 1 - 3.

Afirmas que ni el zen ni el budismo ni el yoga ofrecen el paraíso, pero ¿qué paraíso puede concretar la religión cristiana sin caer en el infantilismo que tanto te repugna? Conozco la iconografía cristiana -la religión ha protagonizado, justo es reconocerlo, el mejor arte que ha dado Occidente-, pero esos cielos del barroco italiano no dejan de ser una puesta en escena insulsa y efectista. Dante dio concreción topológica al Paraíso, pero el cielo que describe Tertuliano, uno de los llamados "Padres de la Iglesia" resulta escalofriante: el entretenimiento de los que han alcanzado la salvación consiste en … disfrutar desde tendido preferente del espectáculo de los tormentos a los que están eternamente sometidos los condenados. Ciertamente, psicología sí sabía el santo varón, pero a mí que no me reserven asiento en ese coso. El planteamiento del cristianismo, "pague ahora y disfrute luego" (al revés que en las grandes superficies comerciales) no resulta muy seductor en los tiempos que corren. Aceptemos que Jesús nos ofrece la posibilidad de estar en su Reino, pero, ¿qué nos ofrece a los no monárquicos?

Dices también que Jesús dijo cosas nunca dichas. Bueno, … quizá no demasiado dichas aún, pero que ya circulaban en el mundo judeo-helénico, merced a maestros como Filón de Alejandría, el rabino Samael, el llamado Maestro de Sabiduría de los escritos del Qumrán, etc., todos ellos anteriores al Jesús de los Evangelios. Descubrirlo sólo debería decepcionar a quien valora al mensajero por encima del mensaje, algo que los humanos tendemos a hacer con pertinaz insistencia.

El cristianismo literalista no puede resistir un serio análisis histórico, como sabe todo aquel que ha estudiado con rigor su origen. Es, en esencia, la religión de Estado que Constantino fraguó para dar unidad al Imperio, tarea nada santa en la que contó con la decidida ayuda de Padres de la Iglesia como el obispo Eusebio que, más que convertir a los césares a Jesús convirtieron la Iglesia al cesarismo que todavía hoy representa el Papa. Si nos invitas a hablar de Jesús, acepto hacerlo, pero puede que no guste a muchos lo que, con pruebas documentales, podría ser dicho.

La última reflexión que quisiera brindarte no es una "tontería oriental", sino el sabio consejo de un filósofo y compatriota, José Ortega y Gasset: "No solo enseñes doctrinas, enseña a dudar de aquello que transmites". Buda soporta esa prueba mejor que ése Jesús prefabricado para consumo de las masas. Buda invitaba a no creer ciegamente, no alababa "la fe del barquero". En su sermón de despedida, sabiendo cercana la hora de su muerte, condensó su mensaje en estas palabras:

No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos.

No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo crean.

No creáis en nada porque así lo hayan creído los sabios de otras épocas.

No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os lo inspira.

No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras, sólo porque ellas lo digan.

No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano.

Creed únicamente en lo que vosotros mismos hayáis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen del discernimiento y a la voz de la conciencia.

 
Un atento saludo, y mi mayor afecto contigo y con los tuyos".

 

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