miércoles, 13 de julio de 2011

ALIMENTARSE DE LUZ

Las bondades (nutricionales, médicas, espirituales, …) del ayuno son de sobra conocidas. No obstante, su nivel de exigencia hace que siga siendo una terapia minoritaria. Frente a esto, existen evidencias que demuestran que el cuerpo puede adaptarse a una supresión absoluta del alimento, y que los nutrientes que necesitamos se encuentran en suspensión en la atmósfera en forma de “prana” (energía vital, “chi” o “ki”) de un modo similar a cómo se encuentra el plancton en los océanos.

Hace décadas que se conocen casos de personas que han convertido su ayuno en permanente, lo que tiene estupefacta a la comunidad médica: Hira Ratan Manek (el caso más conocido, y un “apóstol” del pranismo), Jasmusheen, Prahlad Jani, Zinaida Baranova , etc. Además de la India, existen nutridas -en el sentido único de “numerosas”, obviamente- comunidades de pránicos en Rusia y Brasil.

Uno de estos casos es el de Victor Truviano, bajo cuya dirección acabo de participar en un ayuno pránico de once días en San Vicente de Piedrahita (Castellón), actividad que me ha hecho tener abandonado el blog durante esos días.

Victor Truviano, argentino, es un virtuoso del violín que hace seis años dejó de tomar alimento sólido, y hace cinco agua. Desde entonces los procesos que ha experimentado son absolutamente sorprendentes: recuperó visión (era míope); le brotó una dentadura nueva, blanca y deslumbrante; le creció el cabello incluso donde antes no tenía, … En definitiva, su cuerpo experimentó un completo proceso de regeneración que le ha deparado una apariencia andrógina y de una extraña belleza. Es delgado, pero ágil, y afirma aborber la energía vital que su cuerpo necesita a través del séptimo chakra, situado en la coronilla.

Victor presenta el proceso de adaptación al sistema pránico como una reordenación de la estructura del A.D.N. que ocurre gracias a la respiración consciente. Denomina al proceso “atomización particular”, y afirma que se produce en los momentos de “vacío” de la respiración, entre inhalación y exhalación.

El ayuno consistió en un dia a base de ensalada y fruta, dos de zumos diluídos en agua, tres de ausencia total de todo alimento sólido o líquido, y cuatro de vuelta a la ingesta de líquidos, más un día final de “observación corporal”.

Desde mi vivencia personal he de decir que el proceso ha sido exigente, pero sanador. Siento el cuerpo purificado de toxinas, más ligero y vigoroso que antes. También me ha hecho plantearme cambiar mis hábitos alimenticios para hacerlos más saludables.

Quizá la humanidad del futuro pueda alcanzar la absoluta libertad respecto al alimento, y éste sea el salto cuántico que de origen a una nueva humanidad. Superar la necesidad de alimentarse materialmente significaría una liberación espiritual sencillamente extraordinaria.

Según un cálculo aproximado, existen ya en el planeta en torno a 15.000 seres humanos que han traspasado ese umbral. ¿Es éste el salto evolutivo que experimentará la humanidad en el 2012?





NOTA FINAL:

Está pendiente de estreno en nuestro país, ya sea en pantalla grande, ya distribuída en DVD, la película “Vivir de la luz”, de los mismos autores que “El pan de cada día”, y que aborda el fenómeno de la aparición de personas que, como Victor, se han vuelto autótrofos. Éste es el trailer:




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